CRECER EN SABIDURÍA

Prov.1:7. El temor del Señor es el principio de la sabiduría.

Según lo afirma la Biblia Salomón fue la persona más sabia que piso esta tierra. Esto fue un don dado por Dios ante un pedido específico de él. Entendemos por sabiduría como “la forma correcta de aplicar el conocimiento”. Nosotros vivimos en un mundo donde el conocimiento se ha multiplicado. Hemos avanzado en las últimas décadas a velocidades vertiginosas. Nuestro conocimiento enciclopédico de un par de años a veces supera el avance de siglos de las pasadas generaciones. Sin embargo, tanto conocimiento no siempre nos ha depositado en una mejor forma de vida porque nos falta sabiduría. Necesitamos no solamente acrecentar el conocimiento sino también aplicarlo correctamente. Por dar un ejemplo: El hombre en el último siglo descubrió el poder de fusión nuclear y sin embargo, al aplicar este conocimiento desató matanzas tristemente memorables como Nagasaki e Hiroshima y una carrera armamentista que aún hoy ha desviado miles de billones de dólares a acumular arsenales para intimidar a los posibles oponentes.

Aunque el conocimiento es importante, el conocimiento sin sabiduría es peligroso. ¿Cómo obtener sabiduría? ¿Cómo aplicar correctamente el conocimiento adquirido? Salomón dice: Teniendo temor de Dios.

Vs.7b… los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.

Se puede dar que una persona es inteligente pero que es necia porque no admite corrección, no acepta límites y no le importa reconocer que Dios pone las reglas de juego.

Es respetando a Dios cuando el conocimiento encuentra el cauce donde fluir su potencial. Mientras no hay respeto de Dios el conocimiento humano es un río poderoso pero fuera de control: Experimentamos con embriones, jugamos a ser Dios y decidir si una vida continúa o no, manipulamos variables económicas sin pensar en los más vulnerables… en fin… somos temerarios en el uso de nuestra inteligencia. Yo tiemblo cuando encuentro alguien inteligente que se rehúsa a respetar a Dios… tiene inteligencia pero sin sabiduría esto puede ser peligroso. Por eso ser sabio en la biblia no consiste tanto en lo mucho que se sabe, sino en aplicar correctamente lo que se ha aprendido. El conocimiento práctico y enfocado en lo correcto eso es sabiduría.

Prov.9:7-10. El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; El que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio; Enseña al justo, y aumentará su saber. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.

El necio nunca admite corrección pero el sabio la agradece. Como vemos ser necio o sabio no depende de la inteligencia sino en la capacidad de aceptar corrección.

El desafío de hoy es doble. Anhelo saber más, crecer en mi conocimiento, adoro ser una persona ilustrada, me fascina ampliar mi horizonte, ejercitar mi inteligencia, desde siempre he querido saber e instruirme… quiero crecer en conocimiento. Pero a la vez quiero aumentar mi temor de Dios, quiero respetarle en sus mandamientos, quiero reconocer e incorporar sus límites a mi vida, quiero usarlos como cauce para mi potencial. Renuncio a violar caminos que me son vedados. Hoy quiero crecer en sabiduría.

Por Daniel Cattaneo

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