todo-comienza-en-tu-cabezaDevocionales Cristianos – Todo Comienza en Tu Cabeza

 

«Si permanecen en mí y mis PALABRAS permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá» (Juan 15:7)

 

Poseer sin ser Poseído.

Debo poseer, sin ser poseído, vos tenés que aprender a dar, a disfrutar y a invertir, nunca dejes que las cosas te posean, nadie es dueño de nada. Porque cuando nos vayamos para arriba, todo lo vamos a dejar acá, sin nada vinimos, y así subiremos. Aprende a disfrutar, y a invertir, aprendé a dar, aprendé a sembrar.

Nehemías dice que cuando aprendieron a edificar la ciudad, tenían en una mano una espada, y en la otra una pala, con la que trabajaban. Cuando venían los enemigos, usaban la espada, y cuando no venían, usaban la pala.

Vos tenes qué aprender a cuidarte a estar atento, porque «el qué piensa estar firme, mire qué no caiga»; vos siempre tenés que tener una espada en tu mano, cuidando a tu hogar, cuidando a tus hijos.

Tus hijos no pueden venir y decir: «¡Me voy!» «¿Adónde vas?» «¿Qué te importa?» «No. Mientras estés en este techo, me vas a decir a dónde vas, y me vas a decir a qué hora venís, con quién estás». Vos tenes qué aprender a tener la espada, y tam­bién aprender a servir al Señor.

Puedo pasar por problemas sin quejarme; cada vez que te quejas, dejaste de ver la solución. Hay gente que hace las cosas pero se queja, hay gente que en vez de pedir las cosas, se queja, en vez de decir ayúdame dice: «Ay, no doy más. ¡Ay! si en esta casa se diera cuenta de mi dolor».

Tenés que aprender a pasar por problemas, y a no quejarte, la queja no sirve, la queja te hace perder de vista todas las bendiciones listas para tu vida. Elias en el monte Carmelo hace bajar el fuego, pero cuando baja, se entera de que Jezabel lo persigue. Se mete en una cueva, empieza a quejarse, entonces el ángel viene y Elias le dice: «Sólo yo he quedado».

Cuando vos te quejás, dejás de ver la bendición del Señor. Dios le dice: «Elias, hay siete mil que están orando por vos». Quiero decirte que cuando te quejás, dejás de ver siete mil bendiciones listas para tu vida.

La queja es contagiosa, ¿estuviste con alguien que se quejó diez minutos seguidos y vos te enganchás? Es contagioso, ¿viste una película y te pusiste a llorar? Y vos decís: «Pensar que es un actor, que le pagan, y que es todo mentira, y yo llorando con el tipo».

¿Te pasó que estás en un lugar y se empiezan a reír, entonces te contagiás de la risa del otro, y vos le decís: de qué te reís, y te dice: no sé, de la risa de él? Porque las emociones son contagiosas.

Voy a pasar por problemas, sin quejarme. Vos tenés un círculo, lo que a vos te pre­ocupa, la gente con la que te juntas, las preguntas espirituales que tenés, tu manera de ver a Dios, ese es tu círculo de influencia, y Dios, lo que va hacer, es ensanchar­lo, es mostrarte que salgas, que aumentes tu círculo.

Cierto día, iba paseando por una calle cuando de repente vi a una niña ham­brienta, sucia y tiritando de frío dentro de sus harapos. Me encolericé y le dije a Dios: «¿Por qué permites cosas así? ¿Por qué no haces nada para ayudar a esa pobre niña?»

Esperé la respuesta, pero fue en vano. Sin embargo, aquella noche, cuando menos lo esperaba, Dios respondió a mis preguntas airadas: «Ciertamente que he hecho algo. Te he hecho a ti» (Antony de Mello)

CUANDO TE QUEJAS, DEJAS DE VER LA BENDICIÓN DEL SEÑOR.

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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