CELEBRA TODO LO QUE TIENES

Si vos no celebrás a tu esposa, se irá; si vos no celebrás a tus hijos, se irán hacia la droga; si vos no celebrás a tu pastor, tu pastor se alejará. Celebrá tu iglesia, y tu iglesia quedará; celebrá a tus hijos y tus hijos se multiplicarán; celebrá las finanzas y las finanzas se aumentarán; todo lo que celebres, crecerá y se multiplicará y lo que no celebres, se alejará de tu vida. Celebrá al Señor y Él vendrá y se multiplicará en tu vida; si no lo celebrás, Él se alejará, porque Él busca gente que lo celebre. Pero cuando venga la bendición decí: “Padre, la celebro, esa bendición se quedará, y se multiplicará”.

Un día llegó Jesús a la casa de María y de Marta, y María se tiró a los pies, porque dijo: «Yo voy a celebrar la palabra, yo voy a celebrar al Señor». Marta se puso a limpiar, porque ella celebraba la limpieza, y entonces Jesús le dijo: «Marta, afanada y turbada estás, pero María ha escogido la mejor parte, que no le será quitada». Cada vez que celebrás la presencia de Dios, elegiste lo mejor para tu vida, que nadie podrá quitártelo. Podrán maltratarte, pero no amargarte. Vos te preguntás: «¿Qué pasa que no prospero?» No prosperaste todavía, pero tu cabeza está sana, cosechaste en tu mente. «Sí, pero todavía no estoy sano, pastor», pero tu hijo se convirtió, disfrutá esa cosecha; tu esposo recibió al Señor, ahora podés alabar. Antes no lo podías hacer, ¿eso no es una cosecha?

«En mi casa hay problemas». Sí, pero tenés paz, prosperaste. Tenés que celebrar lo que cosechaste.  Puedo poseer, sin ser poseído. No hables en pequeño, la Biblia dice: «Pídeme y te daré por herencia las naciones. Vos tenés que aprender a pedir en grande, a soñar en grande, a hablar en grande. Basta de «trabajito», «oracioncita», «pastorcito», no, acá vamos a orar por milagros grandes, por cosas grandes.

Ensanchá el círculo de tu tienda, ensancha tu visión, salí de tu metro cuadrado; la vida cristiana no es lo que a vos te preocupa, la vida cristiana es mucho más de lo qué estás viendo. Dios tiene más para tu vida, ensancha el círculo de tu tienda, alarga las cuerdas, corre las estacas, levanta la cabeza y mira. «Todo lo que veas te lo daré.» ¿Cómo puedo yo poseer sin ser poseído? Todo lo que tengas, qué puedas dar, vos lo posees, pero no te posee y todo lo que tengas qué no lo puedas soltar, eso te posee. Dios estableció diezmo y ofrenda, porque cuando vos diezmas, y ofrendas, le estás diciendo: «Señor, poseo dinero pero el dinero no me posee.» Cuando vos decís: «No tengo plata no me va a alcanzar», ese dinero te posee. Cuando vos sabes dar, entonces las cosas no te poseen, y si las cosas se alejan de tu vida, no te agarra depresión: «Lo tuve, lo disfrute, y lo invertí.» Porque las cosas son para disfrutarlas e invertirlas.

¿Para qué es el dinero? ¿Para qué son las cosas? Para disfrutarlas e invertirlas.

Va un tacaño con muchos bolsos de viaje encima. Hace parar un taxi y le pregunta al chofer: «¿Por cuánto me lleva al aeropuerto?» «Por treinta pesos», responde el chofer. «¿Y los bolsos?» «Esos se los llevo gratis». «Entonces lléveme los bolsos, yo me voy caminando»…

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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