UNA VIDA DE SERVICIO

Dos valorizaciones de la vida:

Hch.20:24. Sin embargo, considero que mi vida carece de valor para mí mismo.

Job 2:4. Con tal de salvar la vida, el hombre da todo lo que tiene.

¿Con quién te identificas?

El primero que habla es Pablo, el segundo Lucifer.

Hace algunos años, en el Sanatorio de mi ciudad agonizaba un hombre con mucho dinero, dicen que los que estaban esa noche escuchaban sus gritos desde los pasillos, diciendo: No me puedo morir, tengo mucho dinero. Dicen que dicen, que cuando el Sr. Chavez Frías agonizaba a principio de año le dijo al que estaba a su lado: No me dejen morir.

Ruben Dario hablaba en Lo Fatal y decía: “El espanto seguro de estar mañana muertos.”

Los ejemplos se pueden multiplicar pero quiero observar a Pablo. Un hombre que apreció la vida, de hecho en los capítulos anteriores observa consejos para no caer en mano de la turba de fanáticos que quiere lincharlo, pero que valoriza su vida insignificante para sí mismo. Para Pablo, y para mí debería ser igual, el valor de la vida se da a la luz del propósito.

Fil.1:21-25 Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Ahora bien, si seguir viviendo en este mundo representa para mí un trabajo fructífero, ¿qué escogeré? ¡No lo sé! Me siento presionado por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que yo permanezca en este mundo. Convencido de esto, sé que permaneceré y continuaré con todos ustedes para contribuir a su jubiloso avance en la fe.

Pablo medía su vida a la luz del propósito. En el pasaje anterior, un Pablo más joven sabía que debía continuar en la tierra, en el que hoy nos paramos para hacer devocional, no está tan seguro de esto y expresa con claridad: No quiero vivir por vivir, mi vida no tiene valor para mí mismo, si yo vivo, vivo para Dios.

¿Por qué quiero vivir el día de hoy? ¿Para mí mismo? ¿Qué dice mi agenda? ¿Cuál es el lugar que el propósito tiene en ella? ¿Me aferro a la vida y doy cualquier cosa por vivir y perdurar aunque sea sin propósito?

Siempre recuerdo, cuando hablo de esto, al pastor Marcelo Abel que en su comentario jocoso y bromista dice: “Todos creen en el cielo, pero nadie esta apurado para conocerlo”. (Sic)

¿Es así? ¿Lucifer tiene razón que somos capaces de aferrarnos a la vida sin importarnos para qué? ¿Qué es más importante vivir por vivir que servir a un propósito? ¿Darías cualquier cosa por prolongar la existencia, aunque sea solo para durar?

He estado en funerales de creyentes y he oído el tradicional: Pobrecito!!!

¿Cómo valorizo la vida? Sigue impactándome Pablo:

Hch.20:24. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

Hoy es un día para valorizar la vida a la luz del propósito. Mi tiempo en esta tierra tiene valor por el servicio a Dios. Mi vida está conectada a mi propósito, si hoy respiro es para servirle, es para gastarme por el reino, es para jugarme por Jesús. Si le quito esto… estaré perdiendo perspectiva y significado. Mientras llevo a cabo mi carrera disfruto de cosas maravillosas como la familia, la iglesia, las cosas que me hacen sentir a gusto pero nunca eso puede convertirse en el fin de mi existencia… Alguien a quien adoramos dijo:

Jn.17:4-5. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

Gracias Señor por este día, un día para servirte y gastarme para vos. Amén.

Por Daniel Cattaneo

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre