Devocionales Cristianos – El Arrepentimiento

 

Pasaje clave: Pasaje clave: Mateo 3:1-12.

 

1. ¿Quién era Juan el Bautista?

A. Era el primo hermano del Señor Jesús y 6 meses mayor que él.

Y además, era profeta y su mensaje profético se basaba en dos temas centrales: el arrepentimiento y la llegada del Reino de los Cielos en la persona de Jesús.

 

B. ¿Por qué predicaba el arrepentimiento?

Porque el Reino de los Cielos se había acercado. El pueblo judío esperaba un reino y a un rey terrenal que los librara de la opresión romana, pero Juan les dice: Viene un reino, pero no es de la tierra, es de los cielos; y el Rey que viene no es una persona con poder político, religioso o económico, sino el mismo Hijo de Dios descendido de los cielos. Por esta razón, porque el Reino de los Cielos esta entre nosotros ¡arrepiéntanse!

Todos necesitamos arrepentirnos. ¡Todos!

¿Y de qué necesitamos arrepentirnos? De nuestras perezas espirituales (falta de oración, de lectura, de congregar), de vivir comparándonos con otros, de las mentiras con las que nos engañamos a nosotros mismos, de la forma en la que tratamos a los demás, de fingir que todo está bien cuando sabemos interiormente que hay cosas que están mal, de nuestras desobediencias y rebeldías a la voluntad de Dios, de todas aquellas cosas que no nos bendicen y no nos edifican.

Necesitamos arrepentimiento porque la presencia santa de Dios habita en nosotros.

¿Hay algo de lo que tengas que arrepentirte hoy delante de la presencia de Dios?

¿Estás dispuesto a hacerlo?

 

2. ¿Qué Es el Arrepentimiento?

¿Cómo nos damos cuenta de que realmente estamos arrepentidos? ¿Cómo me doy cuenta de que esa persona está arrepentida? Hay dos señales muy claras de arrepentimiento:

A. El arrepentimiento implica confesión.

Mt.3:6. El arrepentimiento siempre se expresa mediante confesión.

¿Y a quién se lo tengo que confesar? (1º Juan 1:9).

Si tu pecado fue público y otros te escucharon o te vieron, tienes que hacer dos cosas: Primero confesárselo a Dios y en segundo lugar, si es posible, pedí perdón públicamente. Así como pecaste delante de todos, tienes que pedir perdón delante de todos.

Si tu pecado fue privado, entonces confiésaselo solo a Dios en privado.

Si hay arrepentimiento genuino habrá confesión. Y si hay confesión habrá perdón. Cuando confesamos somos liberados. La confesión nos abre de nuevo el camino hacia Dios (Sal.32:3-5).

¿Hay algo en tu interior que aún no le hayas confesado a Dios para que él te libere? ¿Quieres hacerlo?

 

B. El arrepentimiento implica decisiones de cambio.

Isaías 40:4 nos muestra simbólicamente cómo se expresa el arrepentimiento. Se expresa mediante el cambio. No alcanza con decir “estoy arrepentido”. No alcanza con hacer promesas de arrepentimiento. No alcanza con llorar ni con adoptar actitudes de víctima. ¡Es necesario que haya un cambio!

Mt.3:7-8. El fruto es lo que vemos, el fruto nos indica cómo es ese árbol; de la misma manera el cambio de actitud nos indica que hubo un genuino arrepentimiento.

No quiero tus lágrimas, no quiero tus promesas de cambio, ¡quiero tus frutos!

¿Qué decisiones de cambio sabes que tienes que tomar sí o sí?

¿Estás decidido a hacerlo?

Para concluir, medita en Isaías 40:5, Mt.3:11.

Por Edgardo Tosoni

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