Devocional Navideño – Jesús es Dios

 

La predicación apostólica está fuertemente arraigada en el terreno del A.T. Cuando los discípulos comenzaron a proclamar el evangelio, fueron inspirados por el Espí­ritu Santo, quien los guió a la comprensión de las ense­ñanzas del A.T. a la luz de la vida y de la obra de Cristo (Jn.16:13-15).

Nuestro entendimiento presente de la revelación de Dios en Jesucristo debe seguir el modelo neotestamentario. Ahora bien, es un hecho fácilmente comprobable que los escritores del N.T. aplicaron a Cristo títulos y actividades que en el A.T. se atribuían sólo a Yahveh.

Veamos algunos ejemplos de títulos y actividades atribuidos a Jesús en el N.T., que sólo se aplicaban a Yahveh en el A.T.

1. Jeremías 23:5 es una profecía mesiánica. La pro­metida rama de David no es otro que Jesucristo, como el N.T. lo subraya repetidamente: Mt.1:1; 15:22; 22:42s; Ro. 1:3; Ap. 5:5, etc. Ahora bien, Dios mismo declaró que este Mesías y Rey sería llamado «Yahveh nuestra justicia» (Jer.23:6).

2. La profecía de Isaías 7:14 es cumplida plenamente por Cristo, concebido en el seno de la Virgen María por obra del Espíritu Santo. Jesús de Nazaret no es otro que Emanuel, «Dios con nosotros» (Mt. 1:23).

Aunque no debe exagerarse la importancia del significado etimoló­gico de los nombres bíblicos, es obvio que Mateo vio en este nombre un significado especial, trascendente, como lo demuestra el hecho de que lo traduce. Si Mt. 1:23 no fuera una declaración inspirada de la divinidad de nuestro Señor, sería inexplicable el hecho de que Mateo afirme que sería llamado Emanuel, cuando ni en su Evangelio ni en el resto del N.T. se le llama así a Jesús. Evidentemente, para Mateo, Emanuel, Dios con nosotros, es sinónimo del nombre de Jesús, y tiene iguales implicaciones.

3. Mateo 1:21 dice: «le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». El nombre «Jesús» es la forma griega de Yéshüa, que en hebreo significa «Yahveh (es) salvación» o «Yahveh salvará». Por lo tanto, el anuncio del ángel puede parafrasearse correctamente como sigue: «Debes darle al niño que nacerá de María el nombre «Yahveh salvará», porque este niño salvará a su pueblo de sus pecados». De lo anterior resulta obvio que san Mateo iguala a Jesucristo con Dios.

4. El hecho de que en la Septuaginta (la traducción griega del A.T. empleada por la Iglesia primitiva), se omita la expresión «Dios poderoso» (en heb., Él Gibbór) de los títulos mesiánicos de Isaías 9:6, probablemente explica por qué esta maravillosa profecía no es citada en el N.T.; sin embargo, Mateo cita Isaías 9 y lo aplica al comienzo del ministerio terrenal de Jesucristo. La profe­cía de Is.9:6 tiene extraordinaria importancia, pues en ella el Mesías o Cristo es llamado «Dios poderoso», un término que Isaías aplica al mismísimo Yahveh unos versículos más abajo (Is.10:21), y que en otras partes de la Biblia se aplica asimismo a Yahveh (Dt.10:17; Sal. 24:8).

De este modo, esta importantísima profecía, y la declaración de divinidad del Mesías que ella contiene, conservan todo su peso y valor, aun cuando los primeros cristianos no la hayan comprendido plenamente. Jesús es Dios. 

Extracto del libro “La Divinidad de Jesucristo Vindicada”

Por Fernando Saravi

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