Devocional Diario – La Ley de la Afirmación

 

Pasaje clave: Mateo 3:11.

Todos los seres humanos necesitamos ser afirmados.

Cuando Jesús cumplió treinta años, fue a bautizarse al Jordán. Allí Juan el Bautista bautizaba multitudes. A Juan lo seguía todo el mundo, lo respetaban, las multitudes iban detrás de él.

Pero Juan el Bautista decía: «viene alguien que es mejor.

Cuando Jesús aparece en escena, Juan le dice: «Señor, Vos sos más poderoso que yo. Yo no soy digno de llevarte la zapatilla, Vos me tenés que ministrar a mí»

Pero Jesús le dijo: «No, tenemos que cumplir con toda la justicia».

¿Qué significa ser afirmado?

Afirmación quiere decir: Dar firmeza. Asegurarse en algo. Consolidar. Establecer. Es creer en la capacidad de una persona.

Todos necesitamos que alguien nos afirme, papá o mamá, algún par o alguien clave que venga a nuestra vida, como Juan el Bautista afirmó a Jesús.

Cuando decía “Él es más poderoso que yo”, lo estaba consolidando, afirmando, estableciendo, creyendo en Jesús.

Nuestra cultura no afirma a nadie, al contrario «desafirma».

Gandhi fue a una iglesia bautista en India y porque no era blanco, el ujier lo echó. Imagínate si la persona que lo recibió lo hubiese afirmado, le hubiese dicho: “Bienvenido, hay una palabra poderosa para vos”. Gandhi se hubiese entregado a Dios y hoy toda la India adoraría el nombre de Jesús. Pero la India hoy adora a las vacas, las gallinas. ¿Por qué? Porque hubo alguien que no lo afirmó.

¿Qué sucede cuando una persona no es afirmada?

1. Va a permanecer herida.

La persona herida, siempre hiere. La persona que lastima fue lastimada. Si en vez de ser afirmado, sos descalificado sistemáticamente, la descalificación va a activar una voz. Esa voz va a crecer, y te va a criticar. Es el crítico interior. Y esa voz es como una FM interior, es como una música de fondo que, hagas lo que hagas, te dice… «está mal lo que estás haciendo», «estás haciendo el ridículo».

Siempre el espíritu crítico quiere controlarte. Pero cuando el Espíritu Santo viene a tu vida nunca vas a concentrarte en lo que no podés hacer sino en lo que Dios puede hacer en tu vida.

2. Va a tener miedo de abrir su corazón con otros.

Son personas que les cuesta confiar. Ponen candados a sus emociones y piensan que todo el mundo está en su contra.

3. Va a buscar la aprobación de los demás.

¿Alguna vez hiciste algo para ser aprobado por otra persona? Hay personas que necesitan ser aprobadas, que nunca fueron afirmadas. Buscan aprobación.

Hasta Jesús fue afirmado por Juan el Bautista. Después de ser bautizado, Dios dijo: «Este es mi hijo amado. El Padre lo validó.

¿Necesitaba esto Jesús? SI. Porque fue 100% Dios y 100% humano y como humano necesitaba ser afirmado por otro.

4. Va a tener una mente estrecha, una mente limitada.

Cuando una persona no es afirmada va a negar que pueda hacer lo que alguna vez hizo, va a negar que pueda tener el logro que alguna vez aceptó.

Para afirmar a alguien necesitamos:

1. Descubrir lo mejor del otro.

Todos tenemos cosas buenas y malas, necesitamos conectarnos con lo bueno del otro. Buscá las cosas buenas del otro y confesalas en positivo. “Fe es decir: lo que no existe será”

La fe mueve la mano de Dios y Él cumple su voluntad en tu vida.

2. Ser específico.

Buscá algo específico y felicitá a alguien, AFIRMÁ. ¿Te acordás de alguien (maestra, tío, líder) que te dio una palabra específica que te ensancho, que te bendijo? Una palabra de afirmación puede guiarte toda la vida.

Una palabra de afirmación te va a hacer decir y sentir que podés romper el récord que había en tu vida y que podés alcanzar cosas nuevas y grandes para Dios.

3. Ser apasionado.

Cuando vas a animar alguien, se apasionado; cuando vas a felicitar, ponele pasión a esa afirmación. Todo lo que hagas, hacelo con pasión. Un abrazo de parte de Dios puede sacar a alguien de la miseria donde está y llevarlo donde Dios lo quiere llevar.

4. Ser sincero.

Si sos sincero, soltá todas las afirmaciones que puedas, bendecí a la gente. Alguien te afirmará de parte del Señor para que afirmes con pasión y sinceridad.

5. Ser restaurador.

Tenés que restaurar con la palabra. Cuando Jesús se acercó a Pedro, después de haber sido negado por él, le preguntó: “Pedro, ¿me amas?”. Pedro tenía miedo. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas”. Le preguntó lo mismo tres veces. ¿Qué hizo Jesús? LE RESTAURÓ.

No importa lo que hiciste, si te arrepentís de corazón, Dios va a restaurarte.

Extracto del libro “Las Leyes del Éxito”

Por Bernardo Stamateas

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