«Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo de mi boca» (Salmos 34:1)

Salomón estaba lleno de sueños y soñó con hacer el templo y luego otras cosas. Dios Quiere que Caminemos con Riquezas de Sueños.

Zelofehad era un hombre que estuvo en Egipto y salió con Moisés, pero fue un incrédulo y murió en el desierto. Tuvo cinco hijas mujeres. Cuando estaban por entrar en la Tierra Prometida, Josué y Moisés llamaron a todos los varones para repartir la tierra antes de tomarla y, según la ley, era sólo para hombres. Estas cinco hermanas que no tenían papá, ni hermanos, y no había hombres en su familia, se iban a morir errantes. Entonces se juntaron, fueron a hablar con Moisés y le dijeron que querían su parte de tierra.

Moisés fue a consultarlo con Dios a la montaña, y Dios le dijo: «Dales lo que te piden, yo las respaldo».

Estas mujeres parieron la ley porque a partir de ese momento se estableció una ley nueva que decía: «Las mujeres tienen derecho, Dios las respalda y deben tomar su tierra».

Tal vez te «castraron» y dijeron que no merecías nada, pero hay una ley divina que dice: «Yo te respaldaré, te daré las peticiones de tu corazón».

Optimizando el Kairos de Dios.

Dios va a honrar a las mujeres, las sacará de las iglesias legalistas donde les dijeron que «si no eran hombres, no tendrían herencia» y Dios las levantará. Estaban en el desierto y en el desierto declararon su herencia. Si estás pasando por pruebas es un buen lugar y momento para que decretes tu herencia, porque la prueba no se decreta cuando entrás, sino cuando estás mal y te parás y decís: «Diablo, no hay ley pero voy a parirla, decido vivir en victoria, tomar lo que me corresponde y me lo vas a dar te guste o no».

Parí una ley nueva que diga: «Aunque en mi familia siempre todos se murieron de cáncer, a partir de mí, viviremos hasta los ciento veinte años». «En mi casa siempre hubo pobreza, pero a partir de mí, iremos de gloria en gloria».

En el lugar más hermoso del universo vivía un niño llamado Propósito, el cual anhelaba crecer y conocer otros mundos. Propósito se la pasaba por allá en lo alto, por las nubes, jugando y jugando todo el día. Una vez Propósito se dio cuenta de que no crecía como sus amigos, además empezó a sentirse muy débil y poco a poco perdió sus ganas de jugar. Un gran día, Dios, desde el cielo, al ver a su amado hijo Propósito tan débil, envió un mensajero celestial en su ayuda. El mensajero llevaba consigo un maletín muy especial que contenía alimentos divinos para así fortalecer y hacer crecer a Propósito. Desde el mismo instante en que aquel mensajero llegó, Propósito comenzó a sentirse mejor y mejor, ya que cada día aquel mensajero lo alimentaba con manjares celestiales. Entre ellos había muchos caldos de constancia con fuer­za, platos nutritivos de voluntad y trabajo, postres hechos a partir de pacien­cia, fantásticos jugos hechos con decisión y lo más importante, lo trataban con mucha confianza y sobre todo con mucho amor de Dios. Propósito creció y creció, y llegó a dejar de ser Propósito para convertirse en Sueño, y claro que siguió jugando, pero ya no por las nubes, sino aquí en la tierra. Conoció otros mundos, mundos como la felicidad y la satisfacción, y un día no muy lejano, Sueño dejó de ser Sueño y se transformó en Realidad.

«YO TE RESPALDARÉ, TE DARÉ LAS PETICIONES DE TU CORAZÓN» (DIOS)

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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