Devocionales Cristianos – Sal de Tu Cueva

 

Pasaje clave: 1º Reyes 19:2-9.

 

1. Introducción.

Elías era un tremendo hombre de Dios, por medio del cual Dios mostró su poder:

. Se presentó ante el más perverso rey de su época y le declaró que no llovería por tres años (17:1).

. Fue alimentado por cuervos en las márgenes de un arroyo (17:2-7).

. Hizo el milagro de multiplicar la harina y el aceite en la casa de una viuda (17:14-16).

. Resucitó al hijo muerto de la viuda (17:21-24).

. Se enfrentó sólo ante los sacerdotes paganos del rey Acab, oró para que descienda fuego del cielo y luego los mató a todos (18).

. Subió a un monte y miró en el horizonte una pequeña nube y entendió que la lluvia venía (18:41-45).

. Bajó del monte y corrió varios kilómetros hasta llegar a la ciudad (18:46).

Pero en la ciudad recibe un mensaje de la perversa esposa de Acab diciéndole que lo mataría (19:1-2). Elías sintió miedo, se sintió desanimado y frustrado y huyó (19:3), para terminar escondido en una cueva. Pero desde esa cueva Dios lo llamó “¿Qué haces aquí, Elías?” (19:9).

 

2. No Fuimos Llamados A Vivir en una Cueva.

Muchas veces nos sentimos como Elías: frustrados, cansados, con ganas de largar todo y de encerrarnos en nuestras cuevas personales.

Algunos se encierran en la cueva de su trabajo porque eso les da seguridad. Otros se encierran en la cueva del alcohol o de las drogas porque ahí se sienten seguros. Otros escogen la cueva del dinero, del descontrol o de la soledad.

Algunos se encierran en sus propias casas, otros viven de acá para allá con sus amigos. Otros se encierran en la cueva del sentir lástima por sí mismos, de la culpa o del desprecio por todo. Otros se aferran desesperadamente a cualquier persona con tal de estar con alguien.

Cada uno de nosotros tenemos “esa cueva” a la que corremos cuando nos sentimos mal, cuando estamos frustrados o cuando sentimos que todo lo que hicimos en Dios no ha servido para nada.

“Conocí a Cristo, fui a un encuentro, empecé la Escuela de Capacitación, voy a la Red, pero tengo este problema, me pasó aquello otro, tuve este accidente, surgió este conflicto, no se soluciona aquella dificultad… ¿para qué me sirve lo que hice? ¿Para qué me sirve estar con Dios?”.

Nos sentimos mal y queremos largar todo.

Pero no importa lo que nos esté pasando o cómo nos estemos sintiendo, Dios se mete en nuestra cueva y nos dice: “¿Qué estás haciendo ahí adentro? Yo no te llamé para que te escondas en tu cueva. Yo te llamé para que cumplas con mi propósito”.

Sal de tu cueva y escóndete en la presencia de Dios. Háblale de cómo te sientes y de lo que te pasa.

Sal de tu cueva y aférrate a la Palabra de Dios. Porque lo que Dios habló a tu vida, Él lo cumplirá.

No es en vano lo que has hecho en Dios, ni es en vano el tiempo que invertiste en Él. Dios no te ha dejado sólo.

Mantén tu fe y hazla crecer estando con personas de fe. No te quedes solo. No te aísles. Aviva tu fe compartiendo y teniendo comunión con tus hermanos y hermanas.

Metido en la cueva no eres productivo. Pero fuera de ella Dios te usará.

Por Edgardo Tosoni

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