Estudios Cristianos – ¿Por Qué Ayunamos? 2

 

Continuemos.

Como creyentes e intercesores bajo el patrón del Gran Intercesor, se espera que llevemos las cargas de otros porque fuimos llamados para eso. Es solamente la parte inevitable de «tomar nuestra cruz diariamente». A veces, ciudades o naciones enteras ayunan para arrepentirse y para ser purificadas del pecado. Esto sucedió en los días de Jonás. Los ninivitas eran un pueblo malvado y violento que estaba a punto de ser juzgado y aniquilado por Dios, pero entonces entraron en un ayuno (¡incluso los asnos, los camellos y las cabras, fueron puestos en ayuno!):

«Y los ninivitas le creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el menor, se vistieron de luto en señal de arrepentimiento. Cuando el rey de Nínive se enteró del mensaje, se levantó de su trono, se quitó su manto real, hizo duelo y se cubrió de ceniza. Luego mandó que se pregonara en Nínive por decreto del rey y de su corte: «Ninguna persona o animal, ni ganado lanar o vacuno, probará alimento alguno, ni tampoco pastará ni beberá agua. Al contrario, el rey ordena que toda persona, junto con sus animales, haga duelo y clame a Dios con todas sus fuerzas. Ordena así mismo que cada uno se convierta de su mal camino y de sus hechos violentos. ¡Quién sabe! Tal vez Dios cambie de parecer, y aplaque el ardor de su ira, y no perezcamos». (Jonás 3:7-9) Al ver Dios lo que hicieron, es decir, que se habían convertido de su mal camino, cambió de parecer y no llevó a cabo la destrucción que les había anunciado» (Jonás 3:10).

Nínive se volvió al Dios Viviente. Ellos recibieron el Evangelio cuando Jonás fue a ellos. Y tres mil años más tarde, mientras se escribe este libro, el único cristiano elegido para el parlamento en las primeras elecciones iraquíes, era de Nínive.

Ayunar por pureza a veces puede ser confuso debido a la naturaleza del proceso de limpieza. El ayuno tiene una manera de traer a la superficie a cada hábito asqueroso o a toda irritación indecente que usted tenga en su vida. Notará rápidamente –especialmente en ayunos más prolongados- que si tiene un mal temperamento oculto allí en donde nadie puede ver (excepto Dios y su esposa), entonces saldrá a la superficie y usted empezará a rugirle a la gente. Sea paciente y aliéntese, y no se vuelva atrás. El Señor lo limpiará.

 

5.  Ayunamos Para Ser Débiles Delante de Dios y Para Que Su Poder Sea Fuerte.

El ayuno es una decisión por Dios y contra la carne. Cuando usted ayuna, toma una decisión consciente en su interior, que es demostrada por una acción exterior que dice que quiere que el poder de Dios fluya en usted, y no su propio poder. Quiere las respuestas de Dios y no sus propias respuestas.

«De tanto ayunar me tiemblan las rodillas; la piel se me pega a los huesos. Soy para ellos motivo de burla; me ven, y menean la cabeza. Señor, mi Dios, ¡ayúdame!; por tu gran amor, ¡sálvame! Que sepan que ésta es tu mano; que tú mismo, Señor, lo has hecho. ¿Qué importa que ellos me maldigan? ¡Bendíceme tú! Pueden atacarme, pero quedarán avergonzados; en cambio, este siervo tuyo se alegrará» (Salmo 109:24-28).

«Pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Corintios 12:9-10).

He aprendido que es importante para nosotros, llegar a ser completamente débiles delante de Dios. Es en ese punto que el Señor nos enviará en su poder.

 

6.  Ayunamos Para Liberar la Unción Para Hacer Su Voluntad.

Los líderes de la iglesia de Antioquia ayunaron y oraron antes de enviar a Bernabé y a Pablo. Esto se hizo para que tomaran la decisión correcta, y para asegurar el éxito en su misión.

Bernabé y Pablo siguieron el mismo patrón en las ciudades extranjeras en donde luego establecieron iglesias: oraban y ayunaban antes de designar ancianos en esas ciudades. El ayuno y la oración les ayudaron a guiar sus decisiones y a asegurar el ministerio exitoso de esos ancianos. Querían que la gracia y la unción de Dios continuaran en aquellas iglesias mucho después que ellos se hubieran ido (Hechos 13:3-4; 14:23).

(CONTINÚA…)

Extracto del libro «La Potencia Oculta del Ayuno y la Oración»

Por Mahesh Chavda

Lee ¿Por Qué Ayunamos? 3

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