Estudios Cristianos – ¿Qué es el Ayuno? 3

 

Continuemos.

Ellos ayunaron pidiendo camino derecho para ellos como pueblo, para las futuras generaciones, y para todas las estructuras y ámbitos de la nación. El resultado fue que «Durante todo el trayecto Dios nos acompañó y nos libró de enemigos y asaltantes.» Si vos sos alguien que ya tiene incorporada la práctica del ayuno, pues entonces, instruméntala con libertad, como ya estás acostumbrado.

Solo deseo sugerirte dos cosas. La primera es que como empezamos un camino inédito, nunca antes oramos y ayunamos juntos en todo el país, el primer día de los 40, todos separemos ese día para ayunar, como lo hizo el pueblo en el tiempo de Esdras. Y oremos para que Dios nos dé camino derecho, bendiciendo a nuestro pueblo, a las futuras generaciones, y todos los ámbitos de nuestra nación.

La segunda sugerencia es que si tu congregación tiene un día de ayuno en la semana, vos te unas a ese día de ayuno. Se trata de que lo hagamos en unidad, y al saber que los hermanos de tu congregación lo hacen el mismo día, se fortalece nuestra conciencia de cuerpo.

Si sos alguien que no acostumbra a orar, quiero darte algunas sugerencias prácticas.

El primer día ayuná como el resto de los miles y miles que en todo el país, iniciaremos esta cadena de 40 días. Comenzá con un ayuno como el de Saúl. Es decir, un ayuno hasta las 18:00. Private de los alimentos sólidos del desayuno, del almuerzo y de la merienda. Podés tomar líquidos (agua, jugos, caldo, etc.). Utilizá el tiempo de las comidas para orar y leer esta guía y La Palabra de Dios.

En la segunda semana, pasá a un ayuno de un día completo. Es decir, hacé el ayuno que hizo David. Private de comer alimentos sólidos durante un día entero, y utilizá el tiempo de las comidas para estar en comunión con Dios. Si tu congregación tiene ya un día, separá vos también ese mismo día. Si no lo tiene, animá a tu pastor a que juntos lo separen.

Durante las otras semanas podés repetir este ayuno de David, o, según el Señor te lo muestre, probar otros tipos de ayuno de alimentos como el de Daniel o el de Ester.

Además del ayuno de comidas, ayuná cada semana un día entero de televisión. La televisión ejerce un control muy grande sobre nuestras mentes, y es un instrumento que el diablo ha utilizado para transmitir su ideología y contaminar con impureza a nuestra nación. Te sugiero que si decidís hacer este ayuno de «tele» desenchufes el televisor. Muchas veces uno sin pensar toma el control remoto y lo enciende automáticamente (¿cómo un zoombie dominado?) y arruina el ayuno. Utilizá el tiempo de ver televisión para ministrar a Dios con tu familia. A lo largo de los 40 días aumentá el número de días de este ayuno de televisión. Y paralelamente disminuí el tiempo de ver televisión los días que no ayunes.

Detectá cuál es tu mayor pasión. Puede ser la música, puede ser el fútbol u otro deporte. Puede ser la computadora, o cualquier otra cosa o práctica. Una vez que hayas detectado tu mayor pasión, hacé un ayuno de esa práctica. Aumentá el número de días de este ayuno, hasta que sientas que vos tenés control en lugar de ser controlado. No podemos ser instrumentos de libertad para la nación, si estamos esclavizados.

Si estás atado o atada a algo y se ha convertido en una dependencia, hacé el ayuno de Ester a fondo. Orá y clamá hasta que las ataduras se rompan. En la mayor parte de los casos este ayuno es poderoso para quebrar yugos y cadenas. Si el Señor te dirige, hacelo en relación con alguna atadura nacional. Este tipo de ayuno requiere de dos cosas: la primera de una dirección explícita de Dios. La segunda, de autorización de un médico.

Si sos consciente que no tenés control de tu lengua te sugiero que hagas un ayuno de hablar. Pasate un día entero en un lugar apartado y no hables con nadie. Solamente orá y pedile al Señor que Él controle tus labios. Repetí este ayuno periódicamente.

Acompañé la oración y el ayuno con actos concretos de servicio a los demás. Recordá lo que Isaías 58 nos dice acerca del ayuno que Dios ha escogido.

Estas prácticas no producen nada por sí solas, sino que son simplemente herramientas para que el Espíritu Santo las utilice. Tu dependencia de Él es lo más importante. Pero incorporar a tu vida la disciplina de los distintos ayunos puede ser una bendición que revitalice tu vida espiritual y te conduzca a un nivel nuevo de victoria.

Extracto del libro “40 Días de Ayuno, Oración y Renovación Personal”

Por Carlos Mraida

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