Estudios Bíblicos – Cántico Correcto, Lado Incorrecto 2

 

Continuemos.

TAL VEZ USTED PREGUNTE: “CÓMO PUEDE ALGUIEN CANTAR SOBRE LIBERACION ESTANDO TAN ATRIBULADO COMO ISRAEL LO ESTABA”

Algunos lectores pueden decir, «no es natural cantar en tales circunstancias. Somos humanos. Si hubiéramos estado en los zapatos de Israel, habríamos respondido del mismo modo que ellos. Habríamos gritado de pánico. Simplemente es natural pensar en la familia, su esposa e hijos, cuando uno está enfrentando tal prueba». Que no haya malentendidos: nuestro Dios es un tierno y amante Padre. Hay un tiempo de lloro, un tiempo de evacuación de nuestros temores. Y ahora mismo muchos en el  cuerpo de Cristo están sobrecogidos por el temor al futuro, temores sobre cómo ellos harán para atravesar sus difíciles circunstancias.

Como pastor de iglesia por más de 20 años, yo no tomo este tema a la ligera. A menudo he orado, «Señor, ¿estás demandando que tu pueblo se regocije cuando ellos están desempleados y perdiendo sus hogares? Ellos están desesperados a causa de lo que están sufriendo. No tienen ánimo de cantar. ¿Puedes darles un respiro?» A través de todos los evangelios vemos al Señor amonestando a sus discípulos por su incredulidad, diciendo: «¿Dónde está vuestra fe?».

Es una escena que vemos repetida una y otra vez. Aún así yo creo que el Señor no estaba reprochando a Moisés cuando le dijo, «¿Por qué clamas a mí?» Antes, Dios no tomó amablemente los insultos del pueblo.  Ellos insinuaron que él estaba permitiendo que sus hijos fueran devorados por el enemigo. Y se ofendió por sus acusaciones (Deuteronomio 1:39).

Cuando estamos heridos estamos dispuestos por todos los medios a clamar al Señor. Cuando estamos en angustia acerca de nuestra situación hemos de orar, «¡Señor, ayúdame!» Hemos de traerle todo nuestro dolor y desilusión, porque él desea oírnos. Luego, una vez hayamos derramado nuestro corazón delante de él, él desea levantarnos en fe, que enfrentemos nuestra dificultad y proclamemos, «No puedo hacer nada por mí mismo. Dios es mi fortaleza. Por consiguiente, no temeré. Me detendré y veré la salvación del Señor».

Israel cantó una canción de victoria después de ser liberado. Por eso su cántico no fue de fe, sino de alivio. Fue un cántico sin fundamento de confianza. Eso fue revelado tres días después, cuando Israel revirtió hacia sus viejos caminos de duda y temor en su próxima situación de apuro.

Amado, tenemos un tierno, amante Padre que es tocado por los sentimientos de nuestras enfermedades. Aún Jesús lloró en su hora de prueba; él conoce nuestro sufrimiento de primera mano. Y ha enviado su Espíritu Santo para confortarnos, transmitiendo esperanza y paz a nuestras almas.

EL MUNDO REQUIERE DE NOSOTROS UN CÁNTICO EN MEDIO DE NUESTROS MÁS DIFÍCILES MOMENTOS

Salmo 137:1-4. Este salmo describe la cautividad de Israel por los babilonios. En este punto, el pueblo de Dios había perdido todo, incluida su patria. Ahora sus captores querían escuchar los cánticos de victoria por los que los israelitas eran famosos. «¡Cántennos! Entonen vuestras conocidas canciones. Hemos oído acerca de los grandes cánticos de victoria que ofrecéis a vuestro Dios. ¡Cantadlos para nosotros!»

Amado, el mundo sigue reclamando hoy todavía un cántico de victoria del pueblo de Dios. Esto significa un desafío para nosotros. Lo que ellos realmente quieren saber es esto: “¿Cómo reaccionarás en esta crisis? Hemos oído que Dios es fiel y todo poderoso. Y ahora mismo tú estás en una situación terriblemente dura. Así que… ¿dejarás de cantar? ¿O confiarás en tu Dios en tiempos como éstos? Antes de que te encontraras en esta situación, cantaste de su fidelidad. ¿Fue eso mentira? ¿Por qué no lo haces ahora? ¿Ha cambiado tu Dios? ¿Estuviste cantando fábulas anteriormente, entonces? ¿Fueron tus cánticos de liberación simples fantasías de niños? ¿O se sostiene tu fe cuando los tiempos duros llegan?”.

Yo no creo que esta demanda sea hecha sólo como una burla. Yo creo que los babilonios deseaban oír un testimonio. Su propia religión les había dejado vacíos, secos, sin esperanza. Nosotros sabemos por la Palabra de Dios que no hay paz para los malvados. Y el mundo desea exactamente la paz que nosotros gozamos.

(CONTINÚA…)

Por David Wilkerson

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