Estudios Bíblicos – Cántico Correcto, Lado Incorrecto 3

 

Continuemos.

Mientras leo este Salmo 137:1-4, creo que los babilonios estaban igualmente desesperados. Ellos habían oído del Dios de Israel, este Dios que obraba milagros, que cuidaba de su pueblo, quien fue para ellos una fuerte torre de salvación. Estos captores querían ese testimonio verdadero para sí mismos. Yo escucho casi una súplica de ellos: “Por favor, cantadnos las alegres canciones  que cantabais en Sion. Mostradnos al Dios que tiene poder para proporcionar esperanza en los tiempos oscuros. Si él es vuestro Dios, ¿por qué estáis llorando ahora? ¿Dónde está vuestra paz, vuestro gozo? ¿Dónde está su fortaleza a vuestro favor?”.

Los babilonios necesitaban ver al pueblo de Dios cantando un cántico de victoria en medio de su  más sombría noche. Ellos anhelaban ver un testimonio que hablara paz al corazón no importa lo que pase. Los imagino diciendo: “Vosotros podéis mostrarnos un milagro pero no importaría. No nos importa ver a los paralíticos andando, o a los ciegos viendo nuevamente. Todo lo que deseamos es ver a un pueblo que tiene a Dios como su fuente de paz cuando todo lo demás va mal. Ese es el milagro que necesitamos”.

Amado, este es el mismo milagro, la maravilla sobrenatural, que el mundo desea ver ahora mismo.

LOS ISRAELITAS CAUTIVOS FUERON UN TESTIMONIO LAMENTABLE DE LA FIDELIDAD DE DIOS

Los israelitas que se sentaron encadenados en Babilonia se negaron a cantar. Evidentemente no habían aprendido nada de sus experiencias. Todas las pruebas por las que habían atravesado habían sido en vano. Todas las advertencias, profecías y mensajes de esperanza del Señor fueron inútiles en ellos. Así que los babilonios se alejaron consternados. Deben de haberse dicho a sí mismos, “Estos israelitas no son en nada distintos a nosotros. Se suponía que ellos tenían un Dios poderoso, pero está claro que él no es capaz de darles gozo en tiempos de dificultad. ¿Qué objeto tiene buscar a un Dios así? Sencillamente no hay esperanza en esta tierra. Cuando los tiempos difíciles llegan estos israelitas caen en desesperación igual que nosotros”.

Amado, este mundo no responde a sermones grandiosos. Los programas eclesiásticos no les afecta. Aún las sanidades tienen poco impacto, desde que ellos han visto tantos “milagros médicos” desarrollados en su tiempo de vida. Han visto trasplantes de corazón, ojos, hígado, pulmón, sanidades que de hecho la sabiduría de Dios ha hecho posibles. Lo que el mundo desea es ver a un cristiano que está siendo severamente probado- alguien que esté en problemas, su espalda contra la pared, sin salida- aún así cantando. Estos cristianos que se regocijan, confiando en su Dios. Estos que cantan de la fidelidad del Señor. No confían en el hombre ni en las circunstancias sino en Dios.

Este es el milagro que ganará a los incrédulos: el milagro de verdadera paz en tiempos oscuros. ¿Por qué? Los mundanos y los malvados están también en situaciones duras, y ellos desean esperanza.

NUESTRAS DUDAS DEBEN RECIBIR UN GOLPE DE MUERTE MIENTRAS SOMOS PROBADOS, O NOS TRANSFORMAREMOS EN MURMURADORES CONFIRMADOS

Cánticos de victoria cantados después  de la victoria no son verdaderos cánticos de fe. ¿Por qué? Nuestras dudas no habrán recibido un golpe de muerte en medio de nuestra experiencia. Verá, cuando experimentamos liberación victoriosa, tenemos un temporal nivel de acción de gracias. Naturalmente estamos gozosos porque nuestro Dios ha actuado misericordiosamente en nuestro favor a pesar de nuestras dudas. Pero… ¿qué pasa con nuestras dudas entonces? Solamente se sumergen más profundamente en nuestros corazones.

Querido santo, el hecho es que Dios le ha guiado a su situación presente. Está usted rodeado de obstáculos por todas partes, con lo que parece que un enemigo se le aproxima.  Y como Moisés usted debe estar diciendo: “Señor, tú me has guiado fielmente toda mi vida. Pero no entiendo lo que estoy atravesando ahora. El futuro se ve tan desolador”.

Ahora mismo estamos viviendo en un tiempo de caos como el mundo nunca antes ha visto. Y Satanás utiliza el temor para atormentar a multitudes. En medio de este mismísimo tiempo nuestro Señor está llamando a su pueblo, diciendo: “¿Cómo tratarás con esto? ¿Creerás mis promesas a pesar de todo lo demás que pueda tener lugar alrededor tuyo? ¿Confiarás en mí a pesar de tus más profundos temores?” Para hacer esto, tenemos que fijar nuestros pensamientos en el Señor (Isaías 26:3).

Nuestra voluntad tiene que estar comprometida en esto. No importa cuán increíblemente oscura nuestra situación se torne, algo de fe tiene que levantarse en nosotros que diga, “No, diablo. No, mundo. Yo confiaré en Aquel que me ha liberado fielmente en todo tiempo”. Ahí es cuando la perfecta paz viene. Es suministrada por el Señor en persona, quien está satisfecho por nuestra confianza en él. Entonces, mientras el caos reina por todas partes, nuestras vidas hablarán el poderoso mensaje de su gozo. El nos ha dado un cántico para cantarle al mundo: “El Señor es fiel ¡El verá atravesar a su pueblo en esto!”.

Por David Wilkerson

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