The Blue DivideEstudios Bíblicos – Él Dará Testimonio

 

 

En Jn.14:16, Jesús habla de “otro Consolador”. Luego él revelo quién era ese nuevo Consolador: el Espíritu de Verdad, el Espíritu Santo (Jn.14:17, 26). Este nombre también expresa deidad.

En el A.T. el Verbo de Dios es su palabra todopoderosa, y el Espíritu de Dios es su aliento 

todopoderoso. Ambos comunican el concepto de su poder en acción. La Palabra y el Aliento de Dios aparecen juntos en el relato de la creación (Gn.1:2-31, Sal.33:6).

Ahora Jesús confirma de que el Espíritu divino también es una persona, y así como el Padre es santo, el Espíritu es santo (Jn.17:11).

 

¿Tiene importancia la obra del Espíritu Santo?

1. Sin el Espíritu Santo no habría ni evangelio ni Nuevo Testamento.

Jesús les encomendó a sus discípulos la responsabilidad de seguir haciendo discípulos en todo el mundo, pero ellos nunca fueron “muy buenos alumnos”, ¿no cometerían enormes errores o caerían en conceptos errados?. La respuesta en no, porque Jesús les mandó al Espíritu Santo para que les enseñase toda la verdad (Jn.14:26, 16:12-14).

Enseñados por el Espíritu Santo estarían capacitados para hablar y escribir la verdad de Dios (1ºCo.2:1-5, 9-13).

 

2. Sin el Espíritu Santo no hubiera habido ni fe, ni nuevo nacimiento. No habría cristianos. 2º Co.4:4 dice que Satanás cegó el entendimiento de los hombres para que no entiendan ni crean al evangelio ¿por qué, entonces, predicamos?. Porque el Espíritu Santo permanece en el mundo para dar testimonio de Cristo, mediante revelación e iluminación (Jn.16:7-11).

¿Honramos al Espíritu Santo? ¿Y qué lugar le damos a él en nuestras vidas?

 

Extracto del libro «Conociendo a Dios»

Por J. I. Packer

Adaptado por Edgardo Tosoni

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