Watching From AboveEstudios Bíblicos – El Dios Encarnado

 

 

La más asombrosa de las afirmaciones cristianas, y la que más dificultades le genera al que no conoce a Dios, es la de que Jesús era Dios hecho hombre (1ºCo.15:47).

Él, la segunda cabeza representativa de la raza humana (la primera había sido Adán), adoptó la humanidad sin perder la deidad, de modo que Jesús de Nazaret fue tan completa y realmente divino como lo fue humano. He aquí dos misterios al precio de uno solo: la pluralidad de personas dentro de la unidad de Dios, y la unión de la Deidad y la humanidad en la persona de Jesús (Jn.1:14). Es en este punto donde judíos, musulmanes, unitarios, Testigos de Jehová, Mormones y muchos otros, tropiezan. La encarnación constituye en sí misma un misterio insondable, pero le da sentido a todo lo demás en el Nuevo Testamento.

 

1. El niño que nació en Belén era Dios.

El Hijo de Dios. No un hijo, sino el unigénito Hijo de Dios (Jn.1:14, 18, 3:16, 18).

¿Qué quiere decir la Biblia realmente cuando llama Hijo de Dios a Jesús?

En la teología judaica la frase “Hijo de Dios” se empleaba como título para el Mesías (humano) que esperaban.

En la mitología griega, “los hijos de los dioses” eran superhombres nacidos de la unión entre un dios y una mujer.

Pero Juan, al escribir su evangelio y sus cartas, se asegura de que sus palabras no fueran interpretadas ni en el sentido judaico ni en el sentido griego, ya que Jesús, el Hijo de Dios, no era simplemente un Mesías humano ni tampoco un superhombre. El carácter de Hijo que Jesús se atribuía a sí mismo era cuestión de deidad personal, y es esto lo que Juan deja perfectamente definido en su evangelio (Juan 1:1-18).

Consideremos la declaración de deidad en Juan 1:1-18.

El término “Hijo” no aparece en los primeros versículos, en cambio Juan habla del Verbo (la Palabra).

En el A.T. la Palabra de Dios es su expresión creadora. Representa la expresión verbal de Dios (Gn.1.3, Sal.33:6, 9). El Verbo de Dios es Dios obrando.

Juan nos dice siete cosas acerca del Verbo Divino:

A. “En el principio era el Verbo” (vs.1). Esto es la eternidad del Verbo.

B. “Y el Verbo era con Dios” (vs.1). Esto es la personalidad del Verbo. Es el poder de un ser personal que se encuentra en relación eterna de comunión activa con Dios.

C. “Y el Verbo era Dios” (vs.1). Esto es la Deidad del Verbo. Distinto del Padre en persona es divino en sí mismo como lo es el Padre.

D. “Todas las cosas por él fueron hechas” (vs.3). Esto es el Verbo en función creadora. No pertenece a la clase de las cosas creadas, sino que él es el agente del Padre en todo acto creador que el Padre haya realizado.

E. “En él estaba la vida” (vs.4). Esto es el Verbo vivificado. La vida la origina, la da y la mantiene el Verbo.

F. “Y la vida era la luz de los hombres” (vs.4). Esto es el Verbo revelando. Ejerciendo una función reveladora. Al dar vida, también da luz. Los hombres reciben la percepción de Dios.

G. “Y aquel Verbo fue hecho carne” (vs.14). Esto es el Verbo encarnado.

Luego de habernos mostrado quién es el Verbo como persona divina y autor de todas las cosas, Juan nos da su identificación: el unigénito del Padre (vs.14, 18). El Hijo de Dios es el Verbo de Dios.

 

2. El niño que nació en Belén era Dios hecho hombre.

El Verbo se había hecho carne: un ser humano real y verdadero. No había dejado de ser Dios; no era menos Dios entonces que antes, pero había comenzado a hacerse hombre. No era ahora Dios menos algunos elementos de su deidad, sino Dios más todo lo que correspondía a la humanidad (Hb.2:17-18, 4:15-16). 100% Dios, 100% hombre.

¿No implica la encarnación que hubo una reducción de la deidad del Hijo? Esta es la llamada teoría del “kenosis” (vaciamiento). Y significa que, a fin de ser plenamente hombre, el Hijo tuvo que renunciar a algunas de sus cualidades divinas. Esta teoría ha sido formulada de diferentes maneras: Algunos han dicho que Jesús renunció a sus atributos de omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia, otros han dicho que renunció a todos sus poderes divinos y a su conciencia divina, etc. Pero esta teoría es inaceptable.

Cuando Pablo dice que Jesús “se despojó a sí mismo” (Fil.2:7) no se refiere a sus atributos y poderes divinos, sino a su gloria y dignidad divinas (Jn.17:5). Él dejo la gloria que tenía como Dios en los cielos para hacerse hombre.

Es cierto que el conocimiento que tenía Jesús en algunas cuestiones humanas como divinas era limitado, de acuerdo a Mr.5:30, 6:38, 13:32, pero por otro lado dio muestras de poseer un conocimiento sobrenatural, como por ejemplo Jn.4:17, Mt.17:27, Jn.11:11-13 y otros.

¿Cómo podemos explicar esta aparente contradicción? En términos de la entera sumisión del Hijo a la voluntad del Padre. Su conocimiento, como todo lo demás relacionado con su actividad, estaba limitado por la voluntad de su Padre. El Hijo, siendo totalmente Dios, en la Tierra ocupó un lugar de total dependencia al Padre. Obraba de acuerdo a lo que el Padre deseaba que obrase y sabía de acuerdo a lo que el Padre deseaba que supiese.

Jesús hizo una voluntaria restricción de su poder y puso a un lado su gloria, sometiéndose totalmente a la voluntad del Padre. Esto es el verdadero kenosis.

 

Extracto del libro «Conociendo a Dios»

Por J. I. Packer

Adaptado por Edgardo Tosoni

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