Estudios Cristianos – Las Profecias del A.T. Sobre el Mesías Venidero 2

 

Continuemos.

Salmo 22:1-18.

He aquí una figura tremenda de la crucifixión de Cristo. Recuerden que los judíos nunca crucifica­ban. Apedreaban hasta la muerte. El único pueblo que llegaría a crucificar, como práctica corriente, sería el romano. Este pasaje en el Libro de los Salmos fue escrito alrededor de 1.000 años antes que Jesús viviera y muriera; sin embargo, la figu­ra dada aquí de la muerte de Jesús podría sólo ser llevada a la práctica por una forma de muerte que no sería conocida hasta casi mil años después. Ninguna otra forma de muerte concuerda con el cuadro que se da aquí en este Salmo del Mesías sufriente.

 

Salmo 41:9

Cuando este Mesías viniera, sería traicionado, y traicionado por uno que habría de estar cerca de Él. Jesús fue, así, traicionado por Judas.

 

Salmo 68:18.

Quizá esta referencia no es tan clara como las otras. Por lo menos no lo sería si el Nuevo Tes­tamento mismo no echara luz sobre ella; pero lo que el Nuevo Testamento nos dice es que la figura aquí es la de Cristo, después de haber muerto la cruz y resucitado de entre los muertos, y luego ascendido al cielo.

 

Salmo 69:9.

Ustedes recuerdan que esto se cita de Jesús cuan­do limpió el templo de aquellos que lo habían transformado en un lugar de comercio.

 

Salmo 69:21.

Cuando Jesús estaba muriendo esto es exactamen­te lo que le sucedió.

 

Salmo 110:1-4.

Moisés, 500 años antes que este Salmo 110 fuera escrito, dijo que cuando el Mesías viniera sería un profeta. Este pasaje nos dice que será algo más, será un sacerdote. Un sacerdote es muy distinto a un profeta. Un profeta habla por Dios a los hombres, un sacerdote representa a los hombres ante Dios.

 

Isaías 7:14.

Aquí tenemos un signo estupendo. Cuando el Me­sías venga tendrá una madre humana, pero no pa­dre humano. Nacerá de virgen, sin ayuda de varón.

 

Isaías 9:6-7.

Observen aquí los nombres con que se designa al Mesías venidero. Evidentemente, ha de ser más que un hombre; Él también será Dios.

 

Isaías 42:1-3, 6-7.

Este Mesías, que había de nacer de una mujer, sin padre, y que sería Dios, obrará algo maravilloso: será un Siervo y este Siervo abrirá el camino no sólo para los judíos sino también para los gentiles, contra quienes los judíos habían creado un pre­juicio de raza.

 

Isaías 50:6.

Aquí se nos dice algo de lo mucho que Cristo su­friría; el Nuevo Testamento dice que esto es exac­tamente lo que sucedió. Le pegaron, le castigaron, le hicieron de todo, no sólo para herir sino para humillar.

 

Isaías 52:13 hasta el final de Isaías 53.

Este a quien vemos como un sacerdote, había de serlo en una forma muy especial. Había de ser un sacerdote que por sí mismo cargaría con nues­tros pecados. Había de ser un Mesías sufriente para morir por nosotros.

 

Jeremías 31:15.

El Nuevo Testamento dice que esto también se llevó literalmente a cabo cuando los pequeños ni­ños de esta área geográfica fueron muertos por el rey Herodes, en el tiempo del nacimiento de Cristo, durante la tentativa de este rey de matar al Mesías venidero, que los magos (o sabios) de­cían había nacido,

 

Miqueas 5:2.

Aquí se nos dice exactamente la ciudad donde habría de nacer el Mesías: en la ciudad de Belén.

 

Zacarías 9:9.

Ahora llegamos a la tercera parte de la obra de Cristo. Moisés dijo que sería profeta, Salmos e Isaías designáronle como sacerdote, y el libro de Zacarías claramente dice que Él va a ser Rey. Jesucristo llevó a cabo este pasaje, por supuesto, literalmente, cuando hizo su entrada triunfante en Jerusalén poco antes de su muerte.

 

Zacarías 11:11-13.

Se nos dice aquí exactamente cuánto recibiría Judas por traicionar a Cristo.

Jesús cumplió cada una de estas profecías literal­mente. La posibilidad de parte de hombre alguno de haber hecho todas estas cosas por sí mismo (siendo todo lo que la Biblia había designado) es imposible como pura coincidencia o azar.

Jesús llevó a cabo todas ellas porque Él es lo que la Biblia dijo que sería. Él es Dios y hombre nacido de la Virgen, el prometido por miles de años, y cuando El vino hizo que todas estas cosas se cumplieran. Y éstos son sólo unos pocos de los pasajes del Anti­guo Testamento sobre los que Jesús debe haber ha­blado a los discípulos en el camino a Emaús. ¡Tene­mos muchos más en la Biblia!

Extracto del libro “25 Estudios Bíblicos Básicos”

Por Francis A. Schaeffer

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