Inicio Estudios Biblicos Estudios Bíblicos – Myles Munroe LAS BUENAS NUEVAS DEL REINO

Estudios Bíblicos – Myles Munroe LAS BUENAS NUEVAS DEL REINO

0
573

DEJAR UNA HERENCIA PARA LA PROXIMA GENERACIÓN

Jesús vino para reintroducir el Reino de Dios en nosotros y, al ofrecer su vida en la cruz, proveer los medios por los que podamos entrar en ese Reino. Una parte vital de nuestra introducción a las poderosas verdades del Reino es nuestra herencia como hijos de Dios. Mateo registra una parábola que Jesús relató al referirse a la herencia. La parábola en sí trata sobre el juicio y sobre las características distintivas de los justos e injus­tos. El Rey está sentado enjuicio y ha colocado a los justos, representados por las ovejas, a su diestra, y a los injustos, representados como cabras, a su izquierda.

«Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y uste­des me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron’. Y le contestarán los justos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sedien­to y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento o necesitado de ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos? El Rey les responderá: ‘Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí” (Mateo 25:34-40).

REY, REYES Y UN REINO

Jesús es el Rey, pero Él no es nuestra herencia. Nuestra herencia es el Reino, preparado para nosotros desde la creación del mundo. El regalo que el Rey nos da es un Reino. Nosotros heredamos el Reino, pero Jesús rige sobre él. Este Reino ha sido nuestro desde la creación del mundo. Adán y Eva cono­cieron y disfrutaron de ese Reino en el Jardín del Edén. Satanás, sin embar­go, los engañó para hacerlos pecar y les robó su (y nuestra) herencia.

Como nuestra herencia, el Reino nos pertenece por derecho legal. Adán y Eva perdieron «sus papeles» en el Jardín y perdieron los beneficios del Reino, para ellos y sus futuras generaciones. Jesús vino a remover a Satanás de su usurpación ilegal y a hacer posible para nosotros reclamar nuestra he­rencia. Él es, en un sentido, el albacea de nuestros bienes. Aunque nuestra herencia ha estado esperándonos desde la creación del mundo, debemos ir a través de Jesús y recibirla.

Suponga que su padre muere mientras usted todavía es un niño, le deja una herencia de diez millones de dólares y me nombra a mí como su fideicomiso y albacea. A pesar de que la herencia es completamente suya, usted no puede reclamarla hasta que no alcance la edad legal para tener acceso a ella o la edad designada por su padre en el testamento. Como albacea, yo tengo la autoridad y responsabilidad de cuidar y administrar los bienes hasta que llegue el día en que pasarán plenamente a sus manos. Mientras tanto, yo estoy entre usted y su herencia, lo que me convierte en un mediador. Hasta que usted llegue a la edad adecuada, todos los benefi­cios de su herencia que usted desee deben pasar por mí.

CÓMO OBTIENE SU HERENCIA

En el plano espiritual, Cristo es el mediador entre Dios y el hombre. Él se para entre el Reino y nosotros. Media entre nosotros y nuestra herencia. No podemos recibir todos los beneficios de nuestra herencia a menos que vayamos a través de Jesús. Así como los diez millones de dólares eran nuestros como hijos, incluso antes de que lo supiéramos, así el Reino de Dios es nuestra herencia desde la fundación del mudo.

Una vez que usted llega a la mayoría de edad,* comiso de su herencia de diez millones de dólares edad indicada, ya califico para cobrarla. Dame la herencia que mi padre dejó para mí». Todo lo que yo necesito de usted es una prueba que de­muestre su identidad y que cumple los requisitos. Cuando veo que todo está en orden, ya no puedo retener por más tiempo los diez millones. Son suyos, claramente, y usted tiene acceso a todos los derechos, privilegios y oportunidades que eso conlleva.

Jesús nos dice: «Hay una gran herencia esperándote, un Reino que es tuyo, aunque no sabías nada sobre él. Yo estoy aquí para revelártelo y ayu­darte a reclamarlo. Yo soy el Mediador. Yo soy la puerta. Ven y pasa a través de mí. Confía en mí y entra al Reino que está preparado para ti». Cuando tomamos en serio las palabras de Jesús, cuando confiamos en Él como el único que puede limpiarnos de nuestro pecado, cuando le damos el con­trol y reconocemos que Él es Señor de nuestras vidas, cumplimos todos los «requisitos» necesarios para recibir el Reino como herencia.

Extracto del libro Redescubriendo el Reino

Por Myles Munroe

(CONTINÚA… DALE CLICK ABAJO EN PÁGINAS…)

No hay comentarios

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre