Si el Reino de los cielos está tan lleno de promesas, poder y provisión -si verdaderamente las «buenas nuevas» son tan buenas- ¿por qué no hay más gente en el mundo corriendo para entrar? Todos quieren saber que tienen poder para vencer las tragedias de la vida, así como también la habilidad de levantarnos y aceptar los desafíos que nos confrontan diaria­mente. Todos deseamos saber que nuestras vidas tienen significado, pro­pósito y esperanza.

Todos quieren descubrir su destino y el poder para hacer que sus sue­ños se hagan realidad. El evangelio del Reino de Dios promete todo esto y mucho más, pero la gran mayoría de las personas del mundo no lo han descubierto y mucho menos recibido. ¿Por qué no?

  • Todavía no han escuchado el mensaje del Reino.
  • Sus mentes han sido cegadas para que no puedan ver el Reino.
  • Han escuchado un mensaje erróneo sobre el Reino.

Hay muchas razones. Por una parte, muchas personas simplemente no han oído el evangelio porque nadie se los ha predicado. Otra razón es que Satanás cegó y ensordeció los oídos espirituales de millones de Has no puedan oír o entender el evangelio, aunque sea predicado. Hay una tercera razón que es quizás la más grave de todas: la Iglesia está predicando un mensaje incorrecto.

Mateo, en su Evangelio, se refiere a «las buenas nuevas del Reino» y «el evangelio del Reino». Marcos habla de «el evangelio de Dios», mientras que Lucas usa la frase «las buenas nuevas del Reino de Dios». ¿A qué se están refiriendo específicamente?

Todas estas frases bíblicas, aunque son levemente diferentes, tienen el mismo significado. La palabra evangelio quiere decir «buenas nuevas». La palabra griega para evangelio es evangelion, de la cual derivan las palabras «evangelismo» y «evangelista». Evangelion significa «buenas nuevas» o «buen reporte». El evangelismo es, entonces, el proceso de comunicar las buenas nuevas, y el evangelista es un instrumento para comunicarlas. Se­gún esta definición, toda buena noticia es un «evangelio». Si yo le informa­ra que usted ha heredado diez millones de dólares, eso sería un «evangelio» -una buena noticia- para usted.

EL EVANGELIO DEL REINO

El evangelio del Reino de Dios que como creyentes estamos llamados a pre­dicar debe ser cuidadosamente definido para que no haya ambigüedades. Estrictamente hablando, el «evangelio» no es el mensaje en sí mismo, sino más bien una descripción del mensaje. Somos comisionados por Jesús a pro­clamar el mensaje del Reino de Dios, y ese mensaje es descrito como buenas nuevas para todo aquel que lo oye.

Jesús nunca nos dijo que vayamos y sencillamente prediquemos «un evangelio». Hay muchas clases de buenas nuevas sobre las que podemos hablar, pero solo hay una que Jesús identificó como el enfoque central de nuestro mensaje. Él nos dijo que prediquemos el evangelio del Reino. In­cluso se puso a sí mismo como ejemplo al hacer de Él el centro de sus mensajes. Recuerde que cuando Jesús comenzó su ministerio público, sus primeras palabras fueron: «Arrepiéntanse porque el Reino de los cielos está cer­ca» (Mateo 4:17). Con esas palabras, Jesús estableció la norma y el modelo para que nosotros sigamos.

Cristo proclamó las buenas nuevas de que el Reino de Dios había venido a la Tierra una vez más. Ese era su evangelio. No eran noticias acerca de una nueva religión o denominación. No fuimos llamados a hacer que la gente se sienta bien con un mensaje que crea un cálido sentimiento de confusión. El mensaje de Jesús era las buenas nuevas de que el Reino de los cielos había venido a la Tierra y que cualquiera que viniera sería reunido en espíritu y co­munión con Él y sería restaurado a su posición plena y a sus derechos como hijos de Dios y ciudadanos de su Reino. Las buenas nuevas del Reino son que hemos recuperado lo que Adán perdió. Otra vez podemos ocupar el lugar de dominio y autoridad que Dios planeó para nosotros desde el principio.

Jesús predicó el evangelio del Reino de Dios. Ese es el único evangelio que Él predicó. Por lo tanto, en lo que a nosotros concierne como creyentes y se­guidores de Cristo, el evangelio del Reino de Dios es el único evangelio ver­dadero. En otras palabras, no hay otras buenas nuevas para nosotros además de las asombrosas y poderosas nuevas del Reino de Dios. Este mensaje del Reino es el único mensaje legítimo que tenemos que comunicar al mundo.

Extracto del libro Redescubriendo el Reino

Por Myles Munroe

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