Estudios Bíblicos – Ofrendas Generosas 1

 

Pasaje clave: Éxodo 25:1-2, 2º Corintios 9:6-11.

 

1. Introducción.

Hay una diferencia muy clara entre el diezmo y la ofrenda:

A. El diezmo es de Dios. El diezmo es nuestra devolución a Dios de todo aquello con lo que Él nos bendice y prospera.

B. El diezmo es una expresión de obediencia a Dios y es obligatorio. Si en el mes me entran $1000, entonces $100 le pertenecen a Dios. Si en el mes me entran $200, entonces $20 le pertenecen a Dios. Si en el mes me entran $50, entonces $5 le pertenecen a Dios. Son suyos, y si me los quedo para mí estoy robando (Malaquías 3:8-10).

Esto es básicamente el diezmo. Pero la ofrenda es algo diferente.

 

2. Ofrendas Generosas y Voluntarias.

A. Las ofrendas son voluntarias. Si quiero ofrendar, ofrendo. Si no quiero ofrendar, no ofrendo (Ex.25:1-2, 35:21-22, 29).

 

B. Las ofrendas son generosas. No es una dádiva, no es algo que se da por lástima. Surgen de la generosidad del corazón (Ex.35:5-9, 36:3-7).

 

C. Las ofrendas son el reflejo de nuestro corazón (Gn.4:3-5).

Caín trajo una ofrenda a Dios (frutas y verduras), pero Dios no se la aceptó. Dios lo “miró” a Caín. Dios miró su corazón y rechazó su ofrenda.

Abel trajo una ofrenda (ovejas) y Dios la aceptó. Dios lo “miró” a Abel. Dios miró su corazón y aceptó su ofrenda. El corazón es más importante que la ofrenda.

Nuestra ofrenda a Dios expresa lo que hay en nuestro corazón. Puedo entregar la mejor ofrenda, pero si mi corazón no es bueno delante de Dios esa ofrenda no tendrá ningún valor. Pero si mi corazón es bueno delante de Dios, porque vivo en comunión con él, entonces mi ofrenda será aceptada. Ofrendaré lo mejor.

 

D. En la iglesia, las ofrendas dadas de manera voluntaria y generosa, son las que generan el crecimiento económico. Las ofrendas son las que posibilitan la prosperidad económica de la iglesia. Si no hay ofrendas, la iglesia económicamente hablando, se frena.

¿Por qué, en medio del desierto, el pueblo de Israel pudo construir un tabernáculo de oro y ropas preciosas para sus sacerdotes, y realizar todo lo que Dios les reveló? ¿Cómo pudieron hacerlo?

Lo pudieron hacer porque el pueblo fue generoso con sus ofrendas, a tal punto que les sobraba (Ex.36:6-7). Nuestras ofrendas, voluntarias y generosas nos hacen crecer económicamente como iglesia. Pero más importantes que las ofrendas son los corazones.

 

3. Las Ofrendas Como Semillas.

En 2º Co.9:6-11 las ofrendas son comparadas con semillas.

Por ejemplo: Imagínate que tienes un puñado de semillas en tus manos y que las siembras. Después de cierto tiempo cosechas lo que sembraste. Si sembraste todas las semillas cosecharás mucho, si sólo sembraste 1 o 2 cosecharás poco.

Las ofrendas son como semillas. Cada vez que ofrendo estoy haciendo una siembra espiritual y material. Estoy garantizando el cumplimiento de la Palabra (vs.6, 8).

La mente carnal, inmadura dice: “Si ofrendo malgasto mi dinero”. Entonces no ofrenda.

La mente egoísta dice: “Si ofrendo no podré comprarme lo que quiero”. Tampoco ofrenda.

La mente del mangueo dice: “Dame, dame. A mí me tienen que dar”. No ofrenda.

La mente de la miseria dice: “Yo no tengo, yo no puedo, no me alcanza”. ¿Ofrendará?

La mente del ignorante dice: “Te viven sacando plata”. Entonces jamás lo hará.

La mente del espiritual, del maduro, dice: “Este dinero lo recibí como bendición, por lo tanto lo ofrendo como semillas. No pierdo, gano. Porque cosecharé más”.

Si siembro generosamente cosecharé generosamente (vs.8-10). Ofrendo porque creo que la Palabra de Dios se cumplirá. Es un acto de fe. Activo mi fe en la Palabra. Con mi ofrenda siembro en el reino de Dios y siembro en las personas espirituales porque creo que Dios cumplirá su Palabra.

¿Para qué somos prosperados y bendecidos? ¿Para acumular para nosotros mismos? ¿Para satisfacer todas nuestras necesidades y gustos personales? Esto no es malo, pero no es el propósito inicial. El propósito por el que somos bendecidos y prosperados es “para toda liberalidad” (vs.11). Soy bendecido para bendecir. Soy prosperado para dar.

Cada ofrenda dada con una actitud de siembra y con un corazón alegre y generoso, será semilla que dará su fruto para mi propia bendición y para la bendición de los demás.      

(CONTINÚA…)

Por Edgardo Tosoni

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4 Comentarios

  1. interesante

    tenemos que ofrendar de buenas ganas, de la abundancia y de la escases que tengamos, hay mayor dicha en dar que en recibir, pero me pregunto?

    ¿es un mandamiento cristiano el DIEZMAR? me apena ver toda una doctrina fundamentada en el reflejo de lo que habia de venir, que solo nos sirve como referencia y enseñanza mas no como guianza,,,,

    entiendo que no se debe enseñar el diezmo como medio de salvacion o perdicion sino como un medio de ayuda a los necesitados, a nuestros pastores y demas que lo necesiten, y asi retificar nuestro compromiso de obediencia a Dios de hacer buenas obras fruto de la salvacion y nuestro compromiso como pueblo de Dios y no como algo sin sentido alguno sino de obligacion.

    » NADA HAGAIS POR OBLIGACION O IMPOSICION»

    Dios les bendiga a Todos

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