Estudios Bíblicos – Ofrendas Generosas 2

 

Continuemos.

1. Introducción.

Hoy aprenderemos acerca de un tipo especial de ofrendas: Las Ofrendas de Honra.

De más está decir que los 4 puntos anteriores que vimos en relación a las ofrendas, se aplican a las ofrendas de honra:

  • Son ofrendas voluntarias.
  • Son ofrendas generosas.
  • Son el reflejo de nuestro corazón.
  • Son como semillas que sembramos.

En general las ofrendas se dan para ayudar a personas necesitadas, para cubrir los gastos económicos de la iglesia, para comprar nuevas cosas, para realizar nuevos proyectos, etc. Pero las ofrendas de honra están destinadas para un propósito diferente: son para bendecir y reconocer a personas muy puntuales dentro de la iglesia. No es una ayuda, ni es una dádiva, no es para todos; sino que es un reconocimiento, una honra, una alabanza para las personas que nos lideran y pastorean porque sus vidas nos bendicen.

Es un reconocimiento para quienes ministran y edifican en el Señor nuestras vidas. Es lo que María hizo con Jesús (Juan 12:1-3).

 

2. Primero Honremos al Señor Jesús.

A. Salmo 96:8-9, Salmo 2:12. Nuestra mejor honra, nuestro mayor reconocimiento, nuestra adoración y alabanza, toda nuestra gratitud, deben ser primero para el Señor.

Él es nuestro Creador, él es nuestro Salvador, él es el Señor. De él proviene el perdón, la gracia, la misericordia. Él es quien nos bendice, nos oye en todo momento y cumple sus promesas. Él es nuestra fortaleza, nuestro aliento y esperanza. Sin el Señor en nuestras vidas no seríamos nada. Él es el que rompe nuestras cadenas, nos restaura y nos libera de toda carga. Su presencia nos cubre de paz y de amor. En él somos prosperados.

Con nuestras palabras le ofrendamos adoración y alabanza, con nuestros cánticos y oraciones le entregamos ofrendas de adoración y honra (Ap.4:11, 5:11-14).

 

B. Honra al Señor, porque él dice: “Yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco” (1º Samuel 2:30).

Dedica tiempo todos los días para adorar al Señor Jesús. Dale honra y alabanza. Bendícelo, exáltalo, adóralo.

La honra que tú siembres en su presencia volverá sobre tu vida porque el Señor mismo te honrará. Él cumple su Palabra.

Mira menos televisión y adora más al Señor. Trabaja una hora menos y úsala para adorar al Señor. Estudia una hora menos e inviértala en honrar al Señor. Deja de dar vueltas inútilmente y entra en su presencia para alabarlo. Cuando lo hagas cada día, todos los días, comenzarás a experimentar un cambio muy grande en tu vida espiritual. Comenzarás a conocer realmente al Señor. Entrégale ofrendas de honra.

(CONTINÚA…)

Por Edgardo Tosoni

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