Estudios Bíblicos – Pasos Prácticos Para Descubrir tu Don Espiritual

 

1. Abrir el Corazón a Dios en Oración.

Necesitamos ir a Dios en oración: “Mostráme. Abrí mis ojos para que pueda verlo. ¿Qué me querés decir con esto? ¿A qué servicio me estás llamando?”. Necesitamos ver claramente lo que Dios nos ha dado.

Mantenete en oración y con la actitud expectante de que Él te revelará y guiará hacia el propósito que definió para tu vida.

 

2. Estudiar Acerca de los Dones.

Necesitas conocer a fondo todo lo relacionado con los dones espirituales. Esto es fundamental. Habla con aquellos que ya tienen dones definidos y confirmados y que los ejercitan en la obra de Dios. Pregúntales cómo operan, que abarcan, cómo se utilizan eficazmente. El conocimiento que adquieras, más la guía del Espíritu Santo, te permitirá reconocer qué dones te han sido dados y cuáles no tienes.

 

3. Experimentar con los Dones.

Las oportunidades de servicio que se te presenten te ayudarán a que comencés el proceso de experimentar con diferentes dones espirituales. Animate a participar de distintos ministerios para que puedas experimentar con diferentes dones espirituales y evaluar cuáles tienes y cuáles no.

Nunca sabras que dones tienes sino te involucras activamente en el servicio de tu iglesia.

 

4. Ser Confirmados por tus Pastores.

¿Qué dones anhelás y tu corazón desea tener?

¿Por qué deseas tener o recibir esos dones?

Si tu corazón es sano y tus intenciones son sinceras y santas, los pastores orarán por vos, impondrán sus manos y te confirmarán esos dones como dados por el Espíritu Santo.

Y a partir de ahí te involucrarás en el ministerio correspondiente.

 

5. Tener la Disposición Para Servir.

Los dones siempre son dados para el servicio (1°P.4:10). Los recibimos para edificar a la iglesia y para extender el Reino de Dios, por lo tanto, si estamos realmente interesados en servir tendremos la disposición para utilizarlos (Mt.25:18, 25).

No hay que esperar dónde ejercerlos, sólo debemos hacerlo. No tenés que esperar hasta que “te habiliten el puesto”.

Ejercé tus dones en la calle, en tu casa, en el barrio, con los inconversos y con los creyentes, porque los dones no son sólo para “el culto” o para “dentro de las paredes de la iglesia”, sino para todo lugar en el que haya necesidades y en donde queramos ser usados por Dios.

Como veras, no necesitas estudios teológicos profundos, ni años de cristianismo para saber qué dones te han sido dados por el Espíritu Santo, pero sí necesitas ponerte a orar, a estudiar e involucrarte apasionadamente en el servicio al Señor.

Por Edgardo Tosoni

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