Estudios Cristianos – Reconocimiento de la Cosecha Que Dios te ha Enviado 1

 

Las Cosechas Ocurren a Diario en tu Vida. Tu Cosecha es Cualquier Cosa Buena en tu Vida.

Cualquier persona que te bendice, anima, corrige, fortalece o que te mejora, es tu cosecha.

Cualquier idea plantada por tu Creador que tiene el potencial para ayudar a otros, es tu cosecha.

Cualquier oportunidad para aumentar tus finanzas, maximizar tu nivel de excelencia o desatar un don o una habilidad dentro de ti, es tu cosecha.

Cualquier oportunidad que tienes para solucionar un problema, es tu cosecha.

Pocos reconocen su Cosecha cuando ésta ocurre. Mi padre es una Cosecha De Oro en mi vida. Él ha orado entre 6 y 10 horas de cada día desde que yo tengo memoria. Tiene 82 años de edad hoy, todavía lleno de pasión por Dios. Está obsesionado con las Escrituras. Jamás lo he oído decir una mentira, maldecir o decir una frase que no pueda colocarse en la página principal de un periódico donde sea. Él camina con Dios. Mi recuerdo más grande y el más común es el de verlo de rodillas, con sus manos levantadas y orando en su idioma celestial.

Ha sido un fuerte disciplinador. Sus castigos perduran en mi memoria de una forma inolvidable. Sin embargo, jamás le he oído levantar su voz una sola vez en mi vida. Jamás nos ha gritado. Mamá jamás nos gritó a ninguno de nosotros tampoco. Todavía sigo diciendo: «Sí señor» y «No señor». ¿Lo ves? Él es una Cosecha de Dios porque me advirtió, me disciplinó y me guardó en la presencia de Dios.

Tus Cosechas Están Viniendo a ti a Cada Momento de tu Vida. Es tu responsabilidad reconocerlas. Yo había disertado varias veces en los banquetes de una compañía de camiones. Cada Navidad ha sido mi privilegio disertar allí. En mi última visita se me acercó un camionero y me dijo: «Mike, tú nos hablaste acerca de plantar una Semilla de U$S 58 la última vez que viniste aquí. Pero nada sucedió. No funcionó para mí.»

«¿Tú no recibiste cosecha alguna?, pregunté.

«No. Nada».

Él continuó hablando brevemente mientras mi mente corría buscando una respuesta apropiada. Verás, yo pienso que un hombre que puede mirar a Dios en la cara y decirle que nunca ha recibido nada de su mano, tiene un serio problema. (La Sabiduría puede que no siempre te destaque, pero la ignorancia siempre te destacará.) Hablamos por un rato. En pocos minutos él declaró: «¿Sabes? Algo raro me pasó algunas semanas atrás. Yo estaba manejando aquí por esta carretera y mi semiremolque se descontroló. Prácticamente me salí de la carretera. Me pude haber matado. Por suerte, salí sin un rasguño. Es raro, ¿verdad?»

Este era el mismo hombre que cinco minutos antes me había dicho: «No funcionó para mí. Jamás he recibido una cosecha de mi Semilla». Casi nadie reconoce una cosecha cuando ésta ocurre. Pudo haber quedado paralizado desde su cuello hacia abajo. Se pudo haber cortado una pierna. Pudo haber muerto, dejando a su familia sin un proveedor. Su seguridad fue una Cosecha Milagrosa, pero el nunca la reconoció.

Cada noche se te permite el privilegio de regresar a tu casa. Mira a la hermosa luna y di: «Gracias por otra hermosa Cosecha en el día de hoy, Padre».

Verás, Él mantuvo a Sus ángeles alrededor de ti todo el día. No te despertaste en un hospital con tubos insertados en tu cuerpo. Señor, escúcheme. Esa es una Cosecha.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “La Ley del Reconocimiento”

Por Mike Murdock

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