Estudios Cristianos – Reconocimiento de la Cosecha Que Dios te ha Enviado 2

 

Continuemos.

Hay miles que no lograron regresar a casa hoy, pero tú lo hiciste. Cuando despiertas en la mañana respirando, sano y con vida, mira por tu ventana. Si puedes ver un sol que se levanta en la mañana, hermoso y brillando, has recibido otra Cosecha. Miles jamás han visto un amanecer en toda su vida. Cuando te sientes esta noche a cenar, mira con cuidado a los platos llenos de comida. Puedes comer hasta que estés lleno y saciado. Esa es una Cosecha.

Puedo llevarte a lugares del mundo, tales como Calcuta, India, donde los niños mueren cada noche porque no pudieron encontrar suficientes migajas en la basura para sobrevivir otro día. Cuando comes tu alimento y lo digieres, has recibido otra Cosecha. Hay miles en los hospitales en este mismo momento que no se pueden alimentar a sí mismos.

Cuando manejaste en el tráfico esta mañana, camino a un día entero de trabajo, recibiste otra cosecha. Hay millones que darían lo que fuese hoy día, si supieran la razón por la que se despertaron. Pero están desempleados. Están buscando un lugar donde ellos signifiquen algo. Esta es una Cosecha.

¿Puedes oír la increíble música que viene a través del viento, o de tu estéreo? Miles no la pueden oír. Pero tú has recibido otra Cosecha. Al colocar tu cabeza sobre tu almohada esta noche, mira el techo unos momentos. Puede que llueva, pero tú no serás molestado. Quizá los vientos soplen fuerte, pero tu no lo sentirás. Tal vez relampaguee, pero tú estarás seguro. Tienes un refugio sobre tu cabeza. Esa es una Cosecha.

Cuando tu niño viene corriendo a ti diciendo, «Papi, Papi,» tú extiendes tus brazos y le das la bienvenida a tu hijo, mientras que miles de padres han perdido a sus hijos. Enfermedades, accidentes, y situaciones irreversibles han creado un gran vacío dentro de ellos. Sus casas están en silencio, gritando con soledad. Muchas madres darían cualquier cosa en el mundo con tal de oír a sus hijos llorar en medio de la noche. El padre trocaría cada centavo de sus ahorros con tal de ver a su pequeño niño correr a través del patio, sólo una vez más. Sin embargo, tus niños te están rodeando hoy. Esta es una Cosecha.

Mientras despertaba esta mañana, moví mis piernas a un costado de mi cama. Me senté allí, luego me fui hacia el baño, donde apreté «play» en mi grabadora de cassette. Comencé a escuchar la profunda, poderosa voz que hablaba las Escrituras en el cassette. Mi corazón comenzó a vibrar. Su Presencia llenó la habitación. Esta es una Cosecha.

Hay millones que no son salvos, ni transformados, ni discipulados. Sin embargo, tú has aprendido. Tú has descubierto. Tú tienes a Jesús. Él ha cambiado tu vida. Esta es una Cosecha.

Mientras te sientas en tu hermoso auto hoy, con aire acondicionado y seguridad, repasa en tu mente a los miles de refugiados que están arrastrándose a través del desierto esta noche buscando una tienda, donde puedan llevar a su familia y beber un vaso de agua. Una rebanada de pan es festejada por ellos. Ellos han perdido sus hogares debido a la guerra y conflictos en sus países. Tú probablemente lo verás en las noticias cada noche de tu vida. Sin embargo, manejarás hacia un restaurante en algunas horas, comprarás una hamburguesa y te quejarás porque algún ingrediente no fue colocado en el sándwich. Quizá sean los pepinillos, o te dieron mostaza en lugar de mayonesa. Pero encontrarás algo por lo cual quejarte. Oh, mi amigo, la ingratitud fue el primer pecado, y Dios no lo ha olvidado.

Tu vida ha sido un desfile de Cosechas. Debes aprender a reconocer la Cosecha.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “La Ley del Reconocimiento”

Por Mike Murdock

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