Después de describir el sueño del rey, Daniel comenzó a darle su inter­pretación. Él le explicó que las diferentes partes de la estatua representaban diferentes reinos que se levantarían. El reino de Nabucodonosor, Babilonia, era la cabeza de oro. Luego Daniel dijo:

«Después de Su Majestad surgirá otro reino de menor importancia. Lue­go vendrá un tercer reino, que será de bronce, y dominará sobre toda la tierra. Finalmente, vendrá un cuarto reino, sólido como el hierro. Y así como el hierro todo lo rompe, destroza y pulveriza, este cuarto reino hará polvo a los otros reinos. Su Majestad veía que los pies y los dedos de la estatua eran mitad hierro y mitad barro cocido. El hierro y el barro, que Su Majestad vio mezclados, significan que éste será un reino dividido, aunque tendrá la fuerza del hierro. Y como los dedos eran también mitad hierro y mitad barro, este reino será medianamente fuerte y medianamen­te débil. Su Majestad vio mezclados el hierro y el barro, dos elementos que no pueden fundirse entre sí. De igual manera, el pueblo será una mezcla que no podrá mantenerse unida. En los días de estos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido ni entregado a otro pueblo, sino que permanecerá para siempre y hará pedazos a todos estos reinos. Tal es el sentido del sueño donde la roca se desprendía de una montaña; roca que, sin la intervención de nadie, hizo añicos al hierro, al bronce, al barro, a la plata y al oro. El gran Dios le ha mostrado a Su Majestad lo que tendrá lugar en el futuro. El sueño es verdadero, y esta interpretación, digna de confianza»(Daniel 2:39-45)

Los estudiosos bíblicos generalmente están de acuerdo en que, excepto los pies de hierro mezclado con barro, los distintos segmentos de la estatua se refieren a reinos e imperios que han venido y ya han pasado sobre la Tie­rra. Babilonia, la cabeza de oro, dio paso al Imperio Persa, representado por el pecho y los brazos de plata. Persia, a su vez, cayó ante el Imperio Griego, simbolizado mediante el abdomen y los muslos de bronce. Las piernas de hierro representan el Imperio Romano, el cual fue más fuerte y extendido que el de los griegos o que ningún otro imperio que le hubiera precedido. Durante siglos los romanos aplastaron toda oposición, establecieron un go­bierno estable basado en leyes y se convirtieron en el mayor imperio jamás conocido.

El último reino, compuesto por los pies de hierro y barro, todavía no ha aparecido en la escena de la historia mundial, pero muchas personas creen que ya está en proceso de formación. El hierro y el barro no se mezclan; no pueden unirse o formar una aleación duradera. Esta imagen, por lo tanto, se refiere a un imperio o federación que no puede mantenerse unida. Mu­chos creen que es una profecía que se trata de Europa y, en particular, de la Unión Europea de nuestros días. Las naciones de Europa siempre han luchado para coexistir mutuamente, alternando entre guerras devastadoras y paz inestable. Según el libro de Apocalipsis, es desde este sistema guber­namental que se levantará «la bestia» y el Anticristo. Algunos interpretan la profecía diciendo que antes de que Cristo regrese, habrá un resurgimiento del Imperio Romano, y que la Unión Europea representa eso mismo en el proceso del cumplimiento.

Extracto del libro Redescubriendo el Reino

Por Myles Munroe

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