la-oracion-efectiva-y-poderosaEstudios Bíblicos – La Oración Efectiva y Poderosa 3

 

Continuemos.

Emociona saber que la oración cambia vidas, empresas, iglesias, matrimonios, estados de salud, la oración al Dios de Israel que todo lo puede, porque la Palabra lo dice en Santiago 5:16b.

Por el contrario, la falta de oración seca la tierra, permite que las enfermedades vengan, permite que matrimonios fracasen.

Recuerde los momentos en los que usted oraba, oraba y oraba. Recuerde sus madrugadas o sus desvelos orando, recuerde cada vez que con fervor se tomaba de la mano para orar dándole gracias a Dios por los alimentos que Él había dado. Recuerde los momentos en los que no tenía y oró para que hubiese y ahora hay y, tal vez, esté bajando la guardia.

Los proyectos que presentemos en oración, deben ser regados con oración durante todo el año y durante los años venideros, los debemos seguir rociando con oración porque no estamos presentando unos proyectos a ver si Dios, en su ruleta universal, le apunta al de nosotros y entonces nos ganamos la lotería celestial. Oremos con fervor y con perseverancia.

 

La Oración es Para Inconformes.

Hay quienes viven en un conformismo que toca con la resignación. Pablo  lo advierte en Romanos 2:2.

La oración no es para gente conforme. Si usted está conforme o resignado con el estado de las cosas que hay en su vida, con el estado y la forma en que está su matrimonio, con la situación que está viviendo con sus hijos. Si usted está conforme o resignado con lo que ya tiene, así sea abundante, este mensaje de la oración no es para usted. La oración es para gente inconforme, personas que a pesar de ver las circunstancias, se atreven a pensar que la oración puede cambiarlas.

¿Qué había dejado de suceder en Israel hace más de tres años y medio?

Había dejado de llover. Después de tres años y medio se les había convertido en una costumbre y, tal vez, pensaban: “Eso se debe a que en Israel andan fumando mucho y destruyeron la capa de ozono o usan muchos productos en aerosol”.

No, Elías no se conformó con lo que había, él dijo: “Bueno, ya dejó de llover, ahora tiene que volver a llover y no tiene que llover para mí sólo, va a llover aún para los que no están pidiendo que llueva”. Cuando usted ora no puede pretender que la bendición sea sólo para usted, su bendición tiene que mojar aún hasta los que no oran.

La oración es para gente inconforme. Las Escrituras dicen que Elías tenía un criado (1º Reyes 18:43).

Allí, en el monte Carmelo, le ordenó a su criado que fuera y mirara hacia el mar. Así que el criado fue y miró y dijo: “No se ve nada”. Elías empezó a orar y no veía nada, así como usted empieza a ver la situación de su matrimonio y no se ve nada, ora una vez y va a ver la situación de su empresa y manda a alguien para que vea y no se ve nada. Siempre encontraremos personas como este criado de Elías que no ven nada, pero las personas que le presentamos proyectos a Dios, es porque vemos más allá.

Hay que ver más allá. Usted tiene que ver el futuro, no puede conformarse con el esposo que tiene, ahora, Dios no se lo va a cambiar, sino que va a cambiarle la forma de ser, le va a cambiar su genio. Usted no se puede conformar con la situación financiera que tiene, porque si usted está conforme con lo que tiene, así sea aridez, ¿para qué va a cambiar?

La oración es para inconformes. Debo estar tan inconforme con las situaciones que me rodean como para ir y meter la cabeza entre las rodillas y decir: “De aquí no me levanto hasta que esto cambie”. Elías le ordena al criado que vuelva a mirar porque es un hombre de fe. Seamos como Elías, no podemos vivir de la fe prestada. Los que le presentamos proyectos a Dios, es porque vemos más allá. Dios no tiene preferidos, Dios tiene gente que ora. El mismo Jesús lo dice a Lucas 18:8 y Mateo 7:11.

Todos pensamos que Dios es justo. Claro que es justo, lo que pasa es que nos damos por vencidos y pensamos: “No se ve nada”. “Siete veces le ordenó Elías que fuera a ver,…”.  (1º Reyes 18:43). No basta con ir a ver sólo una vez y resignarse porque no se ve nada. Debemos ir mil veces, si es necesario.  Puedo imaginarme al criado pensando en lo loco que estaba su señor y obedeciéndole de mala gana, mientras Elías oraba sin cesar.

Dios no tiene preferidos, Dios oye a los que oran.

(CONTINÚA…)

Por John Fredy y Ruth Betancurt

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