principios-biblicosEvangelismo – Principios Bíblicos Para Cambiar el Clima Espiritual de Su Ciudad 6

 

Continuemos.

Un Capítulo Decisivo.

En Lucas 19, el enemigo sufrió un importante golpe cuando Jesús ganó a uno de sus mejores jugadores, Zaqueo, el jefe de los recauda­dores de impuestos y un hombre tan malvado que sus conciuda­danos lo consideraban imposible de redimir (Lucas 19:2-9). Habiendo arruinado el plan de juego del diablo, Jesús comenzó a aumentar el puntaje. Multitudes le seguían de todos los lugares, y se hacían sus discípulos, tomaban un rol activo en Su misión (vs.37-38).

Entonces Jesús metió un gol dramático cuando el expulsó a los que vendían y compraban en el Templo (vs.45-46). El ganó puntos extras cuando, posteriormente, pudo enseñar diariamente en el Templo, la ciudadela de los líderes religiosos, a pesar del odio que ellos sentían (ver vs.47). Jesús transformó el lugar en un púlpito.

Las multitudes, tan despreciadas por los líderes religiosos, se convirtieron en Su escudo e hicieron imposible que los principales sacerdotes y escribas intentaran siquiera hacerle daño a Jesús (vs.48).

 

Claro Camino a la Victoria.

En los días siguientes, la oposición de Jesús fue desapareciendo a medida que sus enemigos eran desacreditados y se iban. Para entonces el clima espiritual se había convertido exactamente en lo opuesto a los días de desánimo del capítulo 9.

Jesús tomó control total de la situación, y dijo con confianza, «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Lucas 21:33). Como no había una oposición significativa cerca, con el respaldo total de las multitudes, Jesús tomó posesión del campo enemigo: «Y enseñaba de día en el templo… Y todo el pueblo venía a Él por la mañana, para oírle en el templo.» (vs.37-38).

Finalmente, Satanás fue descubierto porque sus demonios no tenían poder frente a las grandes multitudes que se agolpaban alrededor de Jesús con tanto entusiasmo. Uno sabe que un equipo de fútbol esta en problemas cuando el entrenador manda a un jugador a sentarse, le quita la camiseta y entra él mismo para tratar de ejecutar una jugada decisiva. Esto es exactamente lo que pasó cuando Satanás hizo la movida de entrar en Judas (Lucas 22:3).

Motivado por el sabor de su primer éxito en un tiempo, Satanás demandó permiso para llamar a otro jugador, Pedro: «Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo» (Lucas 22:31). Lo que Satanás no supo fue que Jesús primero amagó hacia la derecha, luego se movió a la izquierda y estaba listo para hacer un pase que sería devastador para el diablo y su imperio demoníaco. Sólo unas semanas más tarde, en el Día de Pentecostés, Simón Pedro se arrodillaría, tomaría las puertas del infierno, las abriría y anunciaría al mismo infierno: «Los primeros 3,000 cautivos en línea, salgan!». Cuando esto sucedió, Satanás solo podía mirar con total descreimiento mientras que Pedro guiaba a los primeros liberados en contra de su reino que había sido herido mortalmente.

Mientras tanto, Jesús se convertiría en el Cordero que se entregaría a sí mismo, eligiendo no tomar venganza sino bendecir, todo lo cual guía a una victoria total en Lucas 23. Yo confío que pueda ver a través de este breve estudio del Evangelio de Lucas dos clases diferentes de clima: uno cada vez más hostil en los primeros nueve capítulos y otro absolutamente favorable en los capítulos finales.

 

Cómo y Cuándo Cambió el Clima.

¿En qué momento cambió el clima espiritual? Sucedió en Lucas 10, cuando los mismos poderes demoníacos que habían atacado a Jesús y vencido a varios de sus discípulos de pronto perdieron ventaja y al final se rindieron. Jesús había enviado a 70 de sus discípulos ya, de dos en dos, para proclamar la venida del Reino en cada ciudad que él planeaba visitar (Lucas 10:17).

Jesús explicó la razón detrás de este cambio tan positivo de sucesos: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo» (v. 18). En otras palabras, Satanás mismo había sufrido una derrota importante.

Ahora que sabemos cuándo es que cambia el clima, veamos cómo sucede. ¿Qué fue lo que produjo una transformación tan dramática? El momento clave fue cuando los Setenta, a diferencia de los Doce, acordaron mezclarse de una manera amistosa y conciliadora con la misma gente que el diablo estaba usando en contra de Jesús -«los lobos,» como Jesús los llamó (Lucas 10:3).

El cambio sucedió precisamente cuando los discípulos hablaron paz sobre aquellos que iban a hacerles daño a ellos. Recuerde que la bendición abre la puerta para la comunión (vs. 5-7). En el momento preciso, el ejército humano de Satanás fue neutralizado, y al final huyeron cuando el Reino de Dios vino a ellos.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Mi Ciudad, Ciudad de Dios”

Por Edgardo Silvoso

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