Una abuela deseaba que su nieto progresara en los estudios musicales. Con ese propósito invitó al niño al concierto de un famoso pianista. Después de que ocuparon sus respectivos lugares, la abuela reconoció a una amiga entre los presentes y, dejando a su nieto, se dirigió hacia ella.

Con la oportunidad de explorar las maravillas de ese viejo teatro, el pequeño niño recorrió pasillos y vestuarios hasta que encontró un cartel que decía: «Acceso solo para artistas». El pequeño, primero vaciló y se sintió excluido, pero al correr la pesada cortina descubrió un hermoso piano y, desatendiendo la orden, entró en el lugar.

Una voz ceremonial anunciaba que la audición estaba a punto de comenzar; mientras se apagaban las luces, la abuela regresó a su butaco y descubrió horrorizada que su nieto no estaba allí.

Inmediatamente, las grandes cortinas se abrieron y los reflectores apuntaron hacia el centro del escenario. Sorprendida, la abuela vio a su pequeño nieto sentado al piano, fascinado, tocando sus teclas. En ese momento, el gran maestro hizo su entrada, rápidamente se dirigió hacia el piano y susurró al oído del pequeño: «No pares hijo, sigue tocando, lo estás haciendo muy bien». Entonces, inclinándose hacia el instrumento, el pianista empezó a hacer un acompañamiento con su brazo izquierdo.

Juntos, el viejo maestro y el pequeño principiante, trasformaron la embarazosa escena en una maravillosa y creativa experiencia. El auditorio estaba emocionado y, con un rotundo aplauso, coronó ese dueto que mezclaba maravillosamente la intrepidez del niño y la sabiduría del gran maestro.

PARA PENSAR Y PRACTICAR

Cuando intentamos algo grande y sabemos que es fruto de su Palabra y la consecuencia total de nuestra obediencia, él siempre estará a nuestro lado transformando nuestros pequeños esfuerzos en grandes victorias. Y, mientras lo hacemos, no dejará de susurrarnos al oído: «No te detengas hijo, sigue, lo estás haciendo muy bien».

Si se ha sentido solo en sus luchas diarias, he aquí algunas pautas que lo motivarán a seguir adelante:

Permita que lo que está en el interior de su alma surja. Dios le dará todo el apoyo. No tenga temor. Nunca estará solo. Dios ha prometido estar con usted y los suyos hasta el fin de los días. Ésta es una palabra segura de aquel que no falla.

Inténtelo, hoy es su mejor momento. «Comience haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y, de repente, estará haciendo lo imposible», San Francisco de Asís.

No reprima su dolor, úselo a su favor. A Thomas Edison se le quemó el laboratorio, perdió millones de dólares y le preguntaron qué iba a hacer ante semejante desastre y él dijo: «Comenzaré a reconstruirlo mañana por la mañana».

Perfeccione sus habilidades. No todo es motivación, la aptitud cuenta. «La persistencia hace posible lo imposible, lo posible probable y lo probable seguro», Robert Half. En lugar de renunciar a su sueño, perfecciónese más en el área de su competencia. Dios coronará con éxito su máximo esfuerzo.

Lectura bíblica: «No temas, porque yo estoy contigo…» (Isaías 41:10).

Extracto del libro “Familias Con Futuro”

Por José Luis y Silvia Cinalli

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