Familias Cristianas – Hijos Con Carácter 3

Continuemos.

4. «Vivirá a la Orilla Del Mar».

Cuando Jacob le dice a Zabulón que vivirá cerca del mar le está hablando de prosperidad. ¿Sabés cuándo los hijos son prósperos? Cuando están enfocados y tienen en claro las metas y sueños que desean alcanzar en la vida. La herencia de estas personas es ensancharse, y por eso siempre buscan avanzar e ir por más.

Es esencial que les enseñes a tus hijos a que planifiquen sus vidas desde que son pequeños. Comprales una agenda en la que anoten los horarios de cada una de las actividades que tienen que realizar. Explicales que hay metas a corto plazo que se alcanzan fácilmente y aclarales también que existen objetivos más grandes que requieren mucho más esfuerzo.

Cada tanto es bueno que ayudes a tus hijos a que no tengan una visión tan romántica de la vida y sepan que no todo es tan sencillo como parece. El que le brindes apoyo y contención no significa que ellos no deban esforzarse, porque algún día estarán solos y necesitarán valerse por sí mismos. Por ese motivo, soltá a tus hijos para que se enfoquen, establezcan metas y objetivos claros pues tendrán un sueño grande por conquistar.

Repetí la siguiente oración: «Señor, ayudame a enseñarles a mis hijos a organizar el tiempo para que lo usen sabiamente, logren sus metas,
sean prosperados y vivan por su propio esfuerzo».

No te preocupes por aquellos aspectos del carácter de tus hijos que todavía les falta desarrollar. Tal vez hoy sean impulsivos, pero en la medida que vayan creciendo aprenderán a actuar con mayor cautela. En la Edad Media existía una práctica que se conocía como el «espaldarazo». Consistía en un ligero golpe en el hombro y en la cabeza que el rey les daba a algunos caballeros de ese tiempo. Cuando recibían el espaldarazo, dichos caballeros pasaban a un nuevo nivel. Justamente, eso es lo que tenés que hacer con tus hijos. Como autoridad espiritual, tenés que darles el «espaldarazo», es decir, el reconocimiento de que ellos pueden obedecer, estudiar, formar una familia y valerse por sí mismos. Esto implica darles fuerza a tus hijos, ya que esta es la mejor herencia que les podés dejar. Deciles: «¡Queridos hijos, que la fuerza los acompañe por siempre!».

Dice Bernardo Stamateas:

A continuación voy a compartirte dos ideas para que tengas en cuenta a la hora de relacionarte con tus hijos.

La primera de ellas está ligada a una situación personal que experimenté en estos últimos años. Cuando hablaba con mis hijas les solía pedir con insistencia que me contaran cómo les había ido o qué problemas tenían. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta que tenía que cambiar el método y ahora comienzo yo a contarles todo lo que me ha pasado. Esta estrategia no solo funciona mejor, sino que además me permitió descubrir que, en el fondo, a los hijos les encantan los chismes. Acercate a tus hijos y contales tus experiencias, porque aunque no lo demuestren, a ellos les agrada que les hables de tu propio mundo.

Una segunda idea que quiero compartirte es que en tu rol de madre o padre les muestres a tus hijos que tu prioridad es estar en la casa del Señor. Si no te congregás, no esperes que tu hijo termine bendecido, pues ellos observan tu ejemplo. Demostrales que no te jugás por cualquier cosa, sino por el Señor, el verdadero Rey de gloria.

El Señor me dijo que en este tiempo Él hará las cosas de una manera rápida. Declaro que vendrá una unción de rapidez, una velocidad sobrenatural para todo aquello que estabas esperando en tu vida. Lo que antes tardaba un año, ahora tardará un mes y lo que antes tardaba un mes ahora vendrá en una hora. Declaro que tu vida y la de tus hijos estarán rodeadas de lo mejor que hay en la tierra. Decreto que tu familia completa será llená de bendición, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Por Bernardo y Alejandra Stamateas

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