Familias Cristianas – La Motivación Para el Apropiado Cuidado del Cuerpo 2

 

Continuemos.

Si tus hijos son mayores, comienza ahora mismo a inter­ceder a favor de ellos. Muchas mujeres jóvenes que sufren anorexia y bulimia luchan contra algo más que los deseos de la carne. Ellas encaran también una batalla espiritual. Están atadas a hábitos obsesivos de alimentación que son mortales y opuestos por completo a la forma como Dios las creó para vivir. He conocido demasiadas mujeres jóvenes que sufren de esto. Aquellas que tienen padres que aprendieron a interceder a su favor, luego tienen historias de éxito que contar. Las otras menos afortunadas no las tienen.

Tu hijo necesita la dirección y fuerza del Espíritu Santo para tomar decisiones correctas en relación a su cuerpo. Tus oraciones pueden evitarle muchas derrotas, frustraciones, y sufrimiento. ¿No desearías tener una persona que orara por ti acerca de este tema? A mí me gustaría.

 

Oración Por tu Hijo.

“Señor, yo levanto a…………………………… (nombre del niño) a ti; te pido que tú plantes en ella (él) el deseo de comer alimentos sanos. Sé que durante su vida tendrá la tentación de escoger y comer algunos no muy buenos que le traerán muerte y no vida. Ayúdale a comprender lo que es beneficio­so para ella (él) y lo que no, y siembra el deseo por alimentos que sean saludables. Permite que sienta repulsión o insatisfacción con alimentos que sean dañinos.

Oro para que sea libre de todo desorden alimenti­cio. Por la autoridad que me ha sido dada en Jesucristo (Lucas 10:19), a favor de mi hija (hijo), yo digo: No, a la anorexia, la bulimia, la adicción de alimentos, la glotonería, dietas de hambre y a cualquier tipo de hábitos alimenticios no balanceados.

Señor, tu Palabra dice: «Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:32). Ayúdale a captar la verdad sobre la forma en que ella (él) vive, para que pueda ser libre de hábitos dañinos a la salud. Te suplico que junto con el deseo de comer de forma apropiada, tú le des la motivación de ejercitarse con regularidad, de tomar suficiente agua pura, y de con­trolar y manejar la tensión en su vida, viviendo de acuerdo a tu Palabra. Siempre que ella (él) luche en cualquiera de esas áreas, que pueda volverse a ti y decir: «Señor, enséñame tu camino» (Salmo 27:11). Otórgale una visión de su cuerpo, como templo de tu Espíritu Santo.

Yo oro para que ella (él) valore el cuerpo que tú le has dado y desee ofrecer al mismo, el cuidado apropiado. Que ella (él) no se critique a sí misma(o), ni se autoexamine con el microscopio de la opinión pública y aceptación. Yo oro para que no sea absorbi­da por el atractivo de las revistas de modas, televi­sión, o películas que pretenden influenciar con la imagen que proyectan de cómo se debe lucir.

Capací­tala para que diga, «Aparta mis ojos, que no vean la vanidad» (Salmo 119:37). Ayúdale a ver que lo que hace a una persona realmente atractiva, es tu Espíritu Santo viviendo dentro de ella (él) e irradiando hacia el exterior. Que ella (él) llegue a comprender que el verdadero atractivo comienza en el corazón de aquél que ama a Dios.

Establece tu visión de salud y atractivo en su interior hoy, y de forma permanente inculca en ella (él) el deseo de cuidar apropiadamente su cuerpo, porque es el templo de tu Espíritu Santo”.

Extracto del libro “El Poder de los Padres Que Oran”

Por Stormie Omartian

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