Familias Cristianas – Mantener Buenas Relaciones Familiares 2

 

Continuemos.

¿Cuántas relaciones familiares se dejan a la suerte porque nadie ora por ellas?

Sospecho que demasiadas. Es triste ver familias dividirse y miembros individuales ajenos entre sí, cuando son adultos. Es desgarrador pensar que eso pueda acontecerle a nuestros hijos. Sin embargo no tiene por qué suceder así.

En Isaías 58, Dios dice todas las cosas maravillosas que sucederán, cuando ayunemos y oremos. Él dice: «Y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar» (Isaías 58:12). Dios desea que restauremos la uni­dad, que mantengamos los lazos familiares en el Señor, y que dejemos una herencia espiritual de solidaridad como legado a generaciones.

También la Biblia dice: «Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión» (Romanos 12:16). Tenemos que orar por humildad y unidad.

Jesús dijo: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5:9). Dije, seamos pacificadores. Evidentemente no hay suficiente de nosotros en el mundo. «Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación» (Mateo 14:19).

Comencemos orando por aquellos más cercanos a nosotros, nuestros hijos, y extendámonos luego.

 

Oración Por tu Hijo.

«Yo oro por………………………….. (nombre del niño) y su relación con todos los miembros de la familia. Protégele y presér­vale de cualquier ruptura no resuelta o permanente. Llena su corazón con tu amor y otórgale abundante compasión y perdón, que se desborde hacia cada miembro de la familia. En especial, yo clamo porque se fomente una relación cercana, feliz, amorosa y plena entre (nombre del niño) y (nombre del miembro de la familia) durante todos los días de su vida. Que siempre haya una buena comunicación entre ellos y que la falta de perdón no tenga raíz en sus corazones.

Ayúdale a amar, valorar, apreciar y respetarse el uno al otro, para que los lazos establecidos por Dios entre ellos, no puedan ser rotos. Oro de acuerdo a tu Pala­bra, que ellos sean «amorosos el uno con el otro con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndose el uno al otro» (Romanos 12:10).

Enseña a mi hijo(a) a resolver malos entendidos de acuerdo a tu Palabra. Y si alguna división ha comenzado ya, si hay alguna relación tensa o rota, Señor, yo oro para que tú quites el surco de división y traigas sanidad. Suplico que no haya allí ninguna tensión, ruptura, mal entendido, argumento, discor­dia, o separación de lazos. Dale a ella (él) un corazón de perdón y reconciliación.

Tu Palabra nos instruye que «…seamos todos de un mismo sentir, compasivos, amándonos fraternal­mente, misericordiosos, amigables» (1º Pedro 3:8). Ayúdale a vivir «solícito en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz» (Efesios 4:3). En el nombre de Jesús yo imploro que deposites amor y compasión en ella (él) hacia todos los miembros de la familia, que sea fuerte y sin fin, como un cordón que no pueda ser roto.

Extracto del libro “El Poder de los Padres Que Oran”

Por Stormie Omartian

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