Pasaje Clave: Mateo 18:18.

Alejandra Stamateas:

Hay ciertos principios espirituales que podés sembrar en tus hijos y que son verdaderamente efectivos. Es probable que hoy no puedas ver el resultado, pero como toda semilla plantada, tarde o temprano esos principios de fe darán fruto en todos tus hijos. «Los hijos a menudo se nos parecen»… no obstante, en algunos casos los hijos se comportan de una manera extraña y los padres no saben cómo tratarlos ni cómo entablar un diálogo con ellos.

¿Alguna vez te pasó que esa hija dulce y cariñosa o ese hijo respetuoso sufrieron una crisis y se transformaron en chicos prácticamente desconocidos? Este quiebre ocurre especialmente en la etapa de la adolescencia en la que muchos púberes son superados por problemas como el divorcio de sus padres, dificultades en el aprendizaje escolar, malas compañías, rebeldía, trastornos de la salud como bulimia, anorexia o incluso adicciones.

Frente a la crisis que enfrentan tus hijos podés responder de dos maneras. Una de ellas es actuar con autocompasión. Cuando reaccionás de esta manera pensás: «Pobre de mí, ¡¿cómo me puede pasar esto?!», «¡Después de todo lo que me sacrifiqué por él, no esperaba que reaccionara así!» o «¿Por qué me trata así a mí que soy su padre y que lo amo tanto?». En realidad, la autocompasión no sirve para nada, porque te pone en un lugar de víctima y te encierra en un círculo vicioso. Cuando te ubicás en ese rol es probable que vuelvas a ser victimizado en el futuro. Por eso, ¡sacate la cara de víctima! Aunque tus hijos estén atravesando una situación crítica y todo parezca difícil, nunca respondas con autocompasión.

La segunda manera en la que podés reaccionar frente a dicha situación es creciendo. Cuando tus hijos atraviesan una crisis esto activa a su vez un conflicto en vos, por lo que es importante que en ese momento aprendas a crecer. Cuando observás que tus hijos están mal o que están tomando decisiones incorrectas, tenés que hacer un trabajo interno, es decir, mirar hacia tu interior no para culparte ni autocompadecerte, sino para pensar: «Frente a esta crisis, ¿de qué manera voy a crecer junto con mis hijos?». Quiero decirte que Dios te va a dar la sabiduría que necesitás para crecer junto a ellos. A continuación, voy a compartirte algunas ideas para que puedas crecer en esos momentos en los que tus hijos atraviesan una crisis.

1. Asumí el Rol de Oyente.

Una investigación en la que se entrevistaron a distintos adolescentes que pasaron por una situación crítica arrojó como resultado que la mayoría de ellos deseaban que sus padres hubieran opinado menos y los hubieran escuchado más. Tené en que cuenta que tus hijos quieren que siempre estés disponible para que escuches lo que les está pasando, algo que no es nada fácil, especialmente cuando sabés que no están actuando como corresponde. Sin embargo, cuando tus oídos están atentos a oír lo que ellos quieren decirte aprendés a escuchar más allá de sus palabras, ya que comprendés sus miedos, sus dificultades y sus dolores.

Tal vez tu hija adolescente quiere salir con sus amigas y volver a la madrugada, pero vos solo la dejás salir hasta cierta hora. Si ella opone resistencia a tus pautas y el ambiente se vuelve tenso, quizás sea prudente que lo hables con ella y veas qué hay detrás de su reacción. Tal vez desea volver en ese horario porque, de lo contrario, teme quedarse sola y que sus amigas no la tengan en cuenta. No olvides que la amistad en un valor fundamental en esa etapa y que ese tipo de temores son absolutamente comprensibles en ese momento de la vida donde todo joven necesita mucho de sus pares. Por eso, es importante que aprendas a escuchar y a entender a tus hijos.

Aunque muchas mujeres tienen una enorme paciencia para escuchar los problemas de otras personas, no suelen actuar de esa misma manera con sus hijos. A veces tendemos a apresurarnos a dar una respuesta a nuestros hijos y les interrumpimos abruptamente la comunicación, cuando lo que verdaderamente necesitan es que los escuchemos para que puedan expresar lo que les está pasando. Al prestarles la debida atención, ellos sentirán que son importantes para tu vida. Esto implica que escuches a tu hijo como corresponde, es decir, que dejes todo lo que estabas haciendo en ese momento para comprenderlo más allá de sus palabras.

Escucharlo no significa que no te mantengas firme con los límites que le ponés o que siempre le tengas que resolver sus problemas. Lo importante es que le hagas saber que estás disponible para él y que sepa que, aunque no podés descuidar las tareas que son esenciales para tu vida, él puede contar con vos cuando te necesite.

(CONTINÚA…)

Por Alejandra y Bernardo Stamateas

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