Familias Cristianas – Permanecer Atraídos por la Santidad y la Pureza 2

 

Continuemos.

Observamos a esa familia durante el último año del cole­gio de Christopher y vimos cuán excepcional era cada miem­bro. Entendimos que las personas no se marchitaban por causa de su benevolencia. ¿Por qué? Porque su estilo de vivir, no era un intento legalista de ser perfectos o para impresionar a otros; brotaba de corazones que tenían una reverencia profunda hacia Dios y un deseo de vivir según sus principios, en santidad y en pureza.

Mi hijo ya no está en ese colegio, ni vemos a Sandy o a su familia, porque nuestras vidas han tomado rumbos diferen­tes. Pero jamás les olvidaremos. Ellos elevaron nuestros principios personales, nos mostraron algo más alto a lo cual aspirar, y nos permitieron ver cuán atractiva es la santidad.

Oremos para que nuestros hijos sean atraídos a la santidad y a la pureza como a un imán, para que cuando algo profano o impuro les tiente, puedan de inmediato detectar la situación y sentirse lo suficiente incómodos como para rechazarla por completo.

“Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación” (1º Tesalonicenses 4:7).

Vivir con pureza dentro de los límites de la ley de Dios, es encontrar integridad en la persona en su totalidad. La santidad se trata de esa integridad. Niños que anhelan la santidad y buscan del poder de Dios para poder lograrla, no podrán llegar a ser menos que bendecidos y cabales.

Sandy vivificó en sí la Escritura que dice: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12)

No hay nada más convincente que niños caminando en santidad y pureza. Oremos para que nuestros hijos sean contados entre aquellos.

 

Oración por tu Hijo.

“Señor, te imploro que tú llenes a………………………………………….. (nombre del niño) con un amor por ti, que sobrepase su amor por cualquier otra cosa o persona. Ayúdalo a respetar y reveren­ciar tus leyes y a entender que han sido establecidas para su beneficio. Que pueda ver con claridad que cuando tus estatutos son desobedecidos, la vida no funciona. Esconde tu Palabra dentro de su corazón para que no haya atracción al pecado.

Oro para que huya del mal, impurezas, pensamientos per­versos, palabras y actos impíos, y que sea atraído a lo que es puro y santo. Que Cristo sea formado en él y ello le impulse a buscar el poder de tu Espíritu Santo, que le capacite para hacer lo correcto.

Tú has dicho: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mateo 5:8). Que un deseo por la santidad que viene de un corazón puro, sea reflejado en todo lo que él haga. Que sea manifestado también en su apariencia. Te suplico que la ropa que use, la forma de arreglarse el pelo y de adornar su cuerpo y rostro, refleje reverencia y un deseo de glorificarte a ti, Señor.

Donde él se haya extraviado del camino de santidad, guíale al arrepentimiento y haz obrar en su corazón y en su vida, tu poder purificador. Hazle entender que vivir en pureza trae integridad y bendi­ción, y que la recompensa mayor por ello será el verte a ti”.

Extracto del libro “El Poder de los Padres Que Oran”

Por Stormie Omartian

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