Pasaje Clave: “Más el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno” (Mateo 13.23)

Conforme la tierra que seas, será la clase de fruto que des, los frutos que hoy estás dando revelan la clase de tierra que estás siendo. Como personas podemos ser cuatro tipos de tierra:

1. El que no entiende:

No tanto que no comprende la Palabra sino que no entiende que eso es para su vida. Aun siendo confrontado busca excusas y se evade justificándose.

2. El que no tiene raíz:

No profundiza en la vida cristiana y vive superficialmente. Llora, se emociona, se conmueve, pero no se mueve en consecuencia.

3. El que se deja engañar:

Cree más en lo que dice la calle que en lo que dice la Palabra de Dios. Se engaña a sí mismo creyendo que va a cambiar sin hacer cambios.

4. El que es buena tierra:

Pone por obra la Palabra alineando su vida con ella. No pierde el tiempo y se dispone a obedecer rápidamente.

Podés recibir la mejor semilla, pero si no sos buena tierra no darás fruto en abundancia:

  • Escuchar buenos mensajes, pero no ponerlos en práctica.
  • Conocer los mandamientos, pero no obedecerlos.
  • Congregarse pero no consagrarse.

Que en este tiempo podamos mejorar cada día la tierra de nuestra vida abonándola con todos los nutrientes que Dios manda en su Palabra.

Yo bendigo tu vida para que puedas ser la mejor tierra posible y, de esta forma, toda semilla lleve fruto abundante en vos y en tu familia.

Por Daniel González

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