“El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará… Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno” (Eclesiastés 11.4-6)

Esperar el momento ideal es la mejor excusa para no empezar nunca. Tener la seguridad total para comenzar algo es la forma más segura de no comenzar nada. Debemos buscar el momento oportuno, pero no el momento perfecto, pues solo Dios es perfecto y nadie, ni nada, más. Por lo general los que progresan son los que actúan más allá de las posibles circunstancias y concretan sus proyectos.

La capacitación, la investigación y la experiencia de otros son fundamentales, pero jamás reemplazarán a la propia experiencia, la única forma de adquirir experiencia es experimentando. Si te das el gusto de probar y sembrar lo que está en tu corazón, hay probabilidades de que coseches. Pero si no probás sembrando eso que el Señor te mostró, no hay posibilidad alguna de que obtengas cosecha.

  • Sé prudente, no perfeccionista.
  • Sé prudente, no idealista.
  • Sé prudente, no trates de ser infalible.

No te dediques a buscar la oportunidad perfecta, dedicate a perfeccionar las oportunidades que se te presentan. No esperes a ser perfecto para emprender las cosas, esperá a ir perfeccionándote mientras desarrollás las cosas que emprendiste.

Inversiones: a veces las virtudes se convierten en estorbos, una inversión debe tener 3 requisitos básicos: ser rentable,  segura y cómoda. Pero buscar la perfección en esto puede convertirse en un estorbo para nunca terminar invirtiendo en nada. Es fundamental asumir riesgos calculados.

Yo bendigo tu vida para que en este tiempo puedas activarte poniendo por obra todo lo que Dios ha puesto en tu corazón y de esta manera puedas desarrollarte en todo.

Por Daniel González

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