Pasaje Clave: “Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos” (Mateo 25.16)

Los talentos son dados por Dios pero deben ser multiplicados por nosotros.

Dios da los talentos, dones, capacidades y recursos pero nosotros somos los responsables de multiplicarlos al desarrollarlos.

Tres requisitos para multiplicar tus talentos:

Negociar = negar el ocio. Esto significa esforzarme por crecer y progresar.

Habilidad = utilizar los talentos que tengo y no estar esperando recibir otros.

Progreso = ganar, es decir, obtener resultados concretos en lo que hago.

Hay mucha gente con talentos pero que no progresa porque a estos no los multiplica.

Necesitamos entender que el hecho de que hayamos recibido talentos por parte del Señor no significa que se multiplicarán mágicamente.

Hoy necesitamos comprometernos a multiplicar todo lo que Dios nos ha entregado conforme a nuestras posibilidades. Que siempre se diga de nosotros que hemos sido siervos buenos y fieles para, no solo conservar lo que tenemos, sino para que podamos ser puestos sobre más.

Yo bendigo tu vida para que en este tiempo puedas multiplicar tus talentos, para ser verdaderamente bendecido con lo que Dios te ha dado, y que puedas bendecir a los que te rodean.

Por Daniel González

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