Guerra Espiritual – La Guerra Espiritual a Nivel de Iglesia 1

 

Antes de mencionar cómo hacer guerra para destronar los espíritus inmun­dos que se han asentado sobre nuestras congregaciones, debemos saber «preparar el terreno». Nadie va a la guerra desarmado y sin un plan de ataque.

A mi entender, el error de muchas iglesias es ponerse a hacer guerra espiritual sobre principados y potestades sin haber preparado de antemano a quienes estarán batallando y peleando contra el enemigo. Cuando comenzamos a enfatizar la necesidad de vivir bajo el señorío de Cristo y bajo la unción del Espíritu Santo, los principados comienzan a in­quietarse y entonces…. ¡se desata la guerra!

 

1. Los Espíritus Inmundos que Atacan Nuestra Iglesia.

A lo largo de muchas reuniones con pastores y hermanos y en las innume­rables ministraciones de congregaciones pertenecientes a distintas deno­minaciones, el Señor nos mostró los tipos de ataques y las estrategias de­moníacas más frecuentes sobre las iglesias de Jesús. Nunca nos cansaremos de decir que el enemigo ha soltado los espíritus inmundos de mayor jerarquía contra la iglesia del Señor.

Esto es así por­que Satanás sabe bien que si enceguece, ata, frena, y enferma al cuerpo de Cristo, la predicación de la palabra del Señor queda frenada también. ¡Cuántas iglesias aún desconocen esta verdad! Continúan envueltas en discusiones inútiles e interminables, celos doctrinales, divisiones, búsque­da de poder, comparaciones para ver quién es el más espiritual, legalismo, lucimiento de ropas y dinero, pecados sexuales, etc.

¿Qué ocurriría si pudiésemos ver el cuadro detrás de cada pecado y de cada pelea: demonios bailando sonrientes en nuestras narices y Satanás y festejando y diciendo: «Otra iglesia fuera de combate. ¡Vamos todavía!» ¿Qué sucedería si además de abandonar el pecado nos dispusiésemos a decir NO a las artimañas del enemigo?

Entonces las iglesias de Jesús serían LIBRES y el poder de Dios, la gloria de Jesús y las obras sobrenaturales del Espíritu Santo se pondrían de mani­fiesto. Nuestras iglesias se deleitarían en la presencia de Dios, el gozo permanente y el crecimiento incalculable. Este debe ser nuestro anhelo.

Previo a la descripción de cómo ministrar a toda iglesia, es necesario dejar en claro dos temas importantes: las estrategias de satanás y el principio de la doble lectura.

 

2. Identificando las Estrategias de Satanás.

A. Cuando hablamos de principados sobre las iglesias, nos referimos a los espíritus de mayor jerarquía demoníaca. Estoy plenamente convencido de que ni el brujo más importante sobre la tierra tiene demonios de mayor jerarquía que los que Satanás soltó contra la iglesia de Jesús. Tengo la certeza de que los espíritus de divi­sión, Dalila, legalismo, tradicionalismo y otros que analizaremos ejercen un alto poder espiritual. Cuando comencemos a batallar contra ellos, veremos aparecer todo tipo de problemas en la iglesia.

 

B. Cuando hablamos de principados sobre las iglesias, no estamos haciendo referencia a un espíritu que ataca a uno o tres hermanos, sino, a un espíritu que está montando gobernando toda o casi toda la iglesia.

El ataque de un demonio sobre la vida de una persona corresponde al nivel uno de guerra espiritual. Con respecto a los principados que gobiernan una iglesia, recuerdo nuestra visita a una congregación de 115 miembros en el interior del país. Cuando comen­zamos a ministrar a estos hermanos individualmente, descubrimos que 105 de ellos tenían pecados y heridas sexuales, provenientes principal­mente de abuso, adulterio, y relaciones con animales.

El pastor que nos había invitado nos refirió que los cinco pastores anteriores a él en esa congregación, habían caído en adulterio. Además, al revisar las actas de la iglesia, había descubierto que el fundador también había sido disciplinado por adulterio. No hace falta un gran discernimiento para darse cuenta de que había un principado de inmoralidad sexual y perversión asentado sobre esta iglesia.

 

C. Es fácil discernir que principados gobiernan sobre las iglesias. Debe­mos prestar atención a los siguientes aspectos:

  • ¿Qué clase de pecados o ataduras caracterizan a esa iglesia?
  • ¿Qué pecados hay actualmente?
  • ¿Cuál es «la atmósfera espiritual» que se respira?
  • ¿Qué pecados se han cometido a lo largo de su historia?

Por ejemplo: hemos ministrado en una congregación que se caracterizó por las divi­siones desde su fundación. Se fundó y se dividió tres años después. Luego volvió a dividirse cinco años más tarde y así sucesivamente. En la actualidad esa iglesia sigue provocando divisiones y fundando nue­vas iglesias que mueren a los dos o tres años de vida. ¿Casualidad?

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “6 Niveles de Guerra Espiritual”

Por Bernardo Stamateas

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