Por favor, ora por tu esposa para que:

  • Sea fuerte en la fe.
  • Crezca espiritualmente.
  • Invierta tiempo estudiando la Palabra y orando.
  • Crezca en discernimiento y revelación.
  • Llegue a ser una poderosa mujer de Dios.
  • Sea luz a los demás.
  • Conozca la voluntad de Dios y la viva.

Dice Michael Goldstone:

(Michael es dueño de una compañía distribuidora de luces. Él y De­bra, su esposa, llevan 28 años de matrimonio, tienen dos hijos adul­tos y un nieto).

Durante varios años oré por mi esposa casi todos los días. Todas las mañanas, antes de despedirnos, la acerco a mí y la cubro con mis brazos y con mis oraciones. Esta ha sido mi más alta prioridad, darle todo el tiempo que necesita para ponerme al tanto de todo lo que está sucediendo en su vida, su salud, sus relaciones, oportu­nidades para ministrar y todos sus sentimientos. Así es que mien­tras la tengo entre mis brazos, le pido a Dios que obre específica­mente en aquellas áreas que durante el día son las más significativas. Oro por su protección física. Y oro para que Dios la acerque más a Él, y que durante ese día sienta su presencia de manera especial. Solo me toma uno o dos minutos, pero por la gracia de Dios he sido constante en hacerlo diariamente, durante varios años. Dios es fiel al contestar mis oraciones, y esto le sirve a Debra de tremendo consuelo, apoyo, seguridad respecto a lo mucho que la amo. En muchos aspectos todavía nos sentimos como recién casa­dos, emocionados al estar juntos. Sé que la oración tiene mucho que ver con este sentir.

Oración de Poder.

Señor, aunque amo mucho a mi esposa, sé que tú la amas más. Reconozco que no puedo suplir cada necesidad y expectativa, pero tú si puedes. Te pido que le des a (nombre de la esposa) la satisfacción de conocerte, como nunca antes, de una manera más profunda y significativa. Ayúdala a ser diligente y tenaz en su andar contigo para que nunca dude ni flaquee. Fortalece su espíritu, dale una fe que no mengüe para que siempre crea que tú contestarás sus oraciones. Ayúdala a dedicar un tiempo diario a relacionarse contigo a través de tu Palabra, en oración y en adoración. Que tus palabras moren en ella, para que cuando ore tú le concedas los deseos de su corazón (Juan 15:7). Ayúdala a conocerte cada vez mejor. Que para todo siempre acuda a ti en primer lugar a medida que te conviertes en su constante compañía. Dale discernimiento y revelación, y per­mite que escuche tu voz cuando la instruyes. Ayúdala a mante­nerte en su foco de atención, no importa cuán grande sea la tormenta a su alrededor, para que no se aparte del camino que le trazaste. Mantenme consciente de cuándo ella necesita una nueva plenitud de tu Espíritu para orar enseguida.

El deseo de su corazón es ser ejemplo piadoso ante sus ami­gos y familiares, así que dale paciencia con todos los que en­cuentra en su camino. Ayúdala a tener una plenitud tal de tu Espíritu que las personas perciban tu presencia cuando están en su presencia. Sé que ella desea servirte, pero ayúdala a enten­der cuándo debe decir «no», si le piden hacer más de lo que debe. Que te glorifique en todo lo que haga. Dice tu Palabra que todo el que a ti te encuentra, halla la vida y alcanza tu favor (Proverbios 8:35), por lo tanto, oro que (nombre de la esposa) halle nueva vida en ti en este día y dis­frute las bendiciones que sobre ella derramas. Guíala en todo lo que haga, para que pueda llegar a ser la mujer dinámica y po­derosa de Dios que tú quieres que sea. Déjala saber tu voluntad y permítele permanecer en el centro de esta. Ayúdala a confiar en ti de todo corazón y a no depender de su propia prudencia. Haz que te reconozca en todos sus caminos (Proverbios 3:5-6).

Extracto del libro “El Poder del Esposo Que Ora”

Por Stormie Omartian

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