Hombres Cristianos – La Obediencia de tu Esposa 3

 

Continuemos.

Dice Michael Omartian:

Mi esposa anhela obedecer a Dios. Pero no siempre es fácil. A veces hay que tomar decisiones y no sabe con certeza lo que Dios quiere que haga. Ella me pide que ore para poder escuchar la voz de Dios y recibir dirección en cuanto al camino que debe andar. Yo tam­bién oro pidiendo que ella tenga fuerzas para mantenerse firme y sin vacilar respecto a otros asuntos que ya sabe cómo debe obede­cer. Ruego que el Espíritu Santo la dirija en todas las cosas para que la obediencia ocurra con naturalidad.

En una ocasión en particular percibí que Dios nos estaba diri­giendo a mudarnos hacia otro estado. Mi esposa no sentía tal direc­ción y me lo dijo. Yo entendí que si esto era lo que Dios quería que hiciéramos, Él tendría que hablarle a ella tan claro como me habló a mí. Supe que sería mejor dedicarme a orar para que ella lo escu­chara de Dios, en vez de forzar el asunto. Y así fue como oré. Y una tarde, varias semanas después, ella sintió con claridad que Dios le indicaba que debíamos mudarnos.

Dios es claro al enseñarnos que nuestra obediencia a Él es vi­talmente importante para nuestra salud espiritual. Él dice que es mejor que cualquier sacrificio. Una de las cosas de mayor consuelo en mi matrimonio es saber que mi esposa anda en obediencia ante Dios. Con tal obediencia se establece la paz, no solo para mi esposa, sino que toda la familia siente un gran bienestar. Yo sé que esto también inspira a nuestros hijos a andar en obediencia al Señor. Dios puede hablar profundamente a cada una de nuestras vidas, y darnos un sentido de propósito cuando buscamos de Él y anda­mos en obediencia respecto a lo que Él desea. Oro por mi esposa para que rechace cualquier cosa que le impida obedecer a Dios. No solo quiero orar que así sea en su vida, sino que también quie­ro ser un vivo ejemplo ante ella.

 

Oración de Poder.

Señor, te ruego que le permitas a (nombre de la esposa) vivir en completa obediencia a tus leyes y caminos. Ayúdala a ver los pensamientos y acciones que no estén en común acuerdo con las directrices sobre cómo debe vivir. Ayúdala a escuchar tus instrucciones, y dale el deseo de hacer lo que le pides. Hazle re­cordar que confiese pronto cualquier error, y permítele tomar los pasos de obediencia necesarios.

Sé que una de las consecuencias de no vivir en obediencia a tus caminos es sentir distanciamiento de tu persona. Impide que mi esposa haga algo que la separe de la plenitud de tu pre­sencia y de tu amor. Muéstrale dónde no está viviendo en obe­diencia, y ayúdala a hacer lo sea necesario hacer. Tu Palabra dice: «El que guarda el mandamiento guarda su alma» (Pro­verbios 19:16). Bendice su mente, sus emociones y su voluntad a medida que toma los pasos de la obediencia. Dale la confian­za que proviene de saber que te ha obedecido.

Señor, tú dices «de la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34). En este día llena el corazón de mi esposa con tu amor, paz y gozo, de manera que sobreabunde en sus palabras. Que tu Espíritu controle su lengua para que todo lo que diga produzca vida. Ayúdala a decir como David: «He re­suelto que mi boca no haga transgresión» (Salmo 17:3).

Señor, tu Palabra dice: «No quitará el bien a los que andan en integridad» (Salmo 84:11). Te ruego que mi esposa ande en integridad y que derrames tus bendiciones sobre ella. Bendícela especialmente con paz y una larga vida como dice tu Palabra (Proverbios 3:1,2). Te pido en este día que mi esposa ande ante ti en obediencia y que la recompenses con abundancia de cosas buenas. Que los dichos de su boca g la meditación de su cora­zón sean gratos delante de ti, oh Jehová, nuestra roca y reden­tor (Salmo 19:14).

 

Herramientas de Poder.

Hijo mío, no te olvides de mí ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón (Proverbios 3:1-3).

El que guarda su boca guarda su alma; mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad (Proverbios 13:3).

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas (Proverbios 31:10).

Extracto del libro “El Poder del Esposo que Ora”

Por Stormie Omartian

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