Las emociones de tu esposa se pueden comparar a un violín fi­namente construido. Cuando el instrumento se afina perfec­tamente, da por resultado una hermosa música. Pero debido a que el violín es tan delicado y muy sensible al medio ambiente, no re­quiere mucho esfuerzo para que se afecte dramáticamente. Cual­quier cambio en temperatura, humedad o altitud, un cambio tan sutil que para ti sería imperceptible, podría causar que se desafine en forma horripilante. Y no tiene que estar muy desafinado para que todos los que están a una distancia audible se sientan comple­tamente miserables.

Cuando se toca el violín, el resultado final puede ser una músi­ca hermosa, rica, profunda y placentera. O bien podría ser un so­nido áspero, disonante, ruidoso, espantoso y desagradable. Desde luego, que sea de una forma u otra depende de la condición del violín, pero mayormente recae en la habilidad del que lo toca. Cuando las emociones de tu esposa están en manos del enemigo, todo se desafina, y los resultados son desagradables y molestos. Cuando Dios está en control, sus emociones son una ventaja y el resultado final es tranquilizador.

Creo que ya estarás muy consciente de que las emociones que experimenta tu esposa afectan tu vida dramáticamente. Si está de­primida, ansiosa, enojada o herida, es muy probable que de algún modo tú también lo sientas. Algunos hombres reaccionan a las emociones de sus esposas desconectándose. No tienen ni la más mínima idea de lo que está sucediendo, así que se alejan y dejan de escuchar. Otros no toman muy en serio lo que sus esposas es­tán experimentando, con la esperanza de minimizar su efecto.

También hay hombres que subirán el volumen de sus vidas espe­rando ahogar estos misteriosos problemas. Pero no creo que los hombres reaccionen así porque no les importan sus esposas. Lo hacen porque no saben qué hacer al respecto, y solo esta realiza­ción les resulta abrumadora. La mejor manera de lidiar con el asunto de las emociones de tu esposa es pedirle a Dios que te revele lo que ella siente y que te muestre cómo orar al respecto. Mucho de lo que sucede en las emociones de una mujer comienza en su mente. El enemigo de su alma la alimenta con pensamientos que la hacen sentirse deprimi­da, triste, enojada, amargada, ansiosa, temerosa, sola o llena de dudas sobre sí misma. El le hará creer que tales pensamientos son la realidad, o que Dios le está dando revelación sobre su vida. Cuando el enemigo le grita mentiras y confusión, Dios usará tus oraciones para ponerle fin al asunto y traer a su vida el silencio, la claridad y la paz que ella necesita. Tus oraciones aclararán su mente, calmarán sus emociones, la ayudarán a reconocer la ver­dad y harán posible que escuche mejor la voz de Dios.

Extracto del libro “El Poder del Esposo que Ora”

Por Stormie Omartian

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