Las emociones sólidas e identificables tienen nombres como depresión, tristeza, ansiedad o ira. Los estados de ánimo a los que aquí me refiero son mucho más difíciles de precisar. Son muy difíciles de reconocer, identificar o entender. De hecho, estos pueden llegar a manifestarse de una manera tan nebulosa, inesperada, no justificada o irracional, que muchos esposos están renuentes a aventurarse en este insondable territorio para tratar de entender mis causas. Pero me gustaría intentar una explicación sobre los estados de ánimo de la mujer que te ayudaría a comprenderlo, y quién sabe si hasta llegaría a tener sentido para ti.

En primer lugar, recuerda que en la mente y alma de tu espo­sa continuamente se lleva a cabo un proceso, que el esposo no sos­pecha y está completamente ajeno como tal vez lo estén todos los que la rodean. Lo que está sucediendo es que todos sus pensa­mientos, temores, hormonas, responsabilidades, recuerdos de ofensas pasadas, la cantidad de sueño que logró conciliar la noche interior, los planes del diablo para su vida, todo su pasado y la manera en que su cabello se esté comportando ese día, compiten simultáneamente por su atención. Cuando todas estas cosas con­vergen al mismo tiempo, es insoportable. No importa qué pudo ocurrir unos breves minutos antes, o la última vez que dialogaste con ella. Eso fue entonces. Esto está sucediendo ahora. Esta situa­ción tal vez te tome por sorpresa porque no estabas al tanto del proceso. Pero no te sientas mal al respecto, ya que ni siquiera tu es­posa podría reconocerlo.

Procura entender que como hombre, tienes necesidades que son sencillas, claras y definidas tales como la comida, el sexo, el éxi­to, el reconocimiento y el recreo. Tu esposa, por otro lado, es un ser complejo. Sus necesidades son tan difíciles de entender que ni ella misma puede encontrar las palabras adecuadas para explicár­telas. Solo Dios, el Creador, puede entenderla completamente.

Solo su ciclo hormonal está por encima de toda comprensión. Una mujer puede estar emocionalmente sensible los días antes, durante y después de su ciclo mensual. Esto deja unos tres días en el medio cuando está normal, y en uno de esos días está ovulando, lo cual quiere decir que nadie puede predecir cómo va a estar su ánimo ese día. Así que yo calculo que un hombre tiene dos días buenos en los cuales está a salvo. Además de esto, si hay algún tipo de tensión en su vida, si su esposo está demasiado ocupado para atenderla, si ella tiene más de treinta años de edad y siente que la vida le está pasando por el lado antes de ver cumplido todos sus sueños, si sus hijos son pequeños y la necesitan a cada segundo, si sus hijos ya están crecidos y no la necesitan como solían hacerlo, si ella es creativa y al momento no tiene cómo expresarlo, si aumen­tó de peso o si el diablo le está diciendo que no tiene propósito al­guno, entonces la atmósfera en ella y a su alrededor podría estar cargada de una abrumadora frustración. Parece imposible lidiar con todo esto.

Si alguna vez descubres que este fenómeno le está ocurriendo a tu esposa, te recomiendo que no digas: «¿Y ahora qué es lo que te sucede?»

Sería mejor orar: «Señor, revélame qué le sucede a mi esposa, y muéstrame qué puedo hacer al respecto». Entonces dile a tu esposa: «Dime qué está sucediendo dentro de esa hermosa cabecita tuya».

Extracto del Libro: “El Poder del Esposo Que ora”

Por Stormie Omartian

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