Orar por estas cinco sencillas instrucciones bíblicas: un mismo sentir con tu esposa, amor, compasión, ternura y cortesía, transfor­mará tu vida y tu matrimonio. Y no importa lo maravilloso que sea tu matrimonio, Dios quiere que sea mejor. Ya que Dios nos dice que debemos ser «transformados», eso significa que siempre hay espacio para mejorar (Romanos 12:2). Por lo tanto, es razona­ble que si mejoramos individualmente, nuestro matrimonio tam­bién mejorará. Después de tu amor por ella, el mayor regalo que le puedes obsequiar es tu propia integridad. Su deseo más fervien­te es que te conviertas en el hombre que Dios desea que tú seas. Este también debe ser tu deseo. Dios te dio fuerzas, inteligencia, poder, autoridad y las maravillosas características que forman parte de ser hombre. Pídele a Dios que te ayude a usarlas bien y para Su gloria. Pídele a Dios que te convierta en todo aquello para lo cual te creó, para que tú y tu esposa siempre sean un equipo vencedor.

Por favor, ora tú solo para que:

  • Llegues a ser el tipo de esposo que Dios desea.
  • Sepas cómo amar verdaderamente a tu esposa.
  • El Espíritu Santo te dirija en todas las decisiones.
  • Seas liberado de comportamientos negativos.
  • Que hables palabras que edifiquen y no que destruyan.
  • Que tengas el deseo de orar por tu esposa.
  • Que crezcas espiritual, emocional y mentalmente.

Dice Michael Omartian:

(Michael es productor de discos y autor de canciones. Él y Stormie llevan 28 años de matrimonio, y tienen tres hijos adultos).

Hace muy poco escuché la triste historia de otra mujer que vivió en un matrimonio en el cual tuvo que soportar las acciones y de­claraciones preponderantes de su esposo. La relación terminó en divorcio. Este fue un matrimonio en el cual sus opiniones no se apreciaban ni se necesitaban, y ella sintió que no la respetaban, ni la amaban, le faltaba poder y se sentía inútil. Lo peor de todo es que estas cosas están sucediendo con una frecuencia alarmante hasta en matrimonios cristianos. Lo cierto es que son demasiados los hombres a quienes se les enseñaron extrañas interpretaciones de porciones bíblicas. Dichas interpretaciones se esparcieron me­diante la ignorancia y porque algunos hombres necesitan sentirse poderosos ejerciendo el papel de «sacerdote» en el hogar. Con ra­zón el movimiento feminista ha ganado tanto terreno.

Aunque algunas mujeres están heridas y dolidas a causa del extremismo del movimiento de liberación femenina, me es fácil ver cómo esto comenzó. Nosotros los hombres podemos hacer un mejor trabajo cuando se trata de amar a nuestras esposas como Cristo amó a la iglesia. Sé que yo puedo, y pido a Dios que lo haga. Creo que a través de la oración Dios nos dará, a nosotros los hombres, las herramientas que necesitamos para considerar a nuestras esposas con el gran respeto y afecto que merecen, y que lleguemos a ser los instrumentos de apoyo que ellas necesitan.

Cristo murió por la iglesia. Necesitamos pedirle a Dios que nos ayude a elevarnos hasta el nivel que trazó para nosotros, para que comencemos a considerar a nuestras esposas primero que a nosotros mismos. De esta manera, nuestros matrimonios serían una historia muy diferente.

Oración de Poder.

«Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí» (Salmo 51:10). Muéstrame dónde mi acti­tud y mis pensamientos no son lo que deben ser, especialmente en cuanto a mi esposa se refiere. Trae convicción a mi corazón cuando no quiero perdonar. Ayúdame a deshacerme de toda ira, para que la confusión no tome control de mi mente. Si hay alguna conducta en mí que debo cambiar, permíteme hacer cambios que perduren. Todo lo que me reveles, lo confesaré como pecado. Conviérteme en un hombre de acuerdo con tu propio corazón. Permíteme ser la cabeza de mi hogar y familia para lo cual me creaste.

Señor, muéstrame cómo realmente puedo cubrir en ora­ción a (nombre de la esposa). Permíteme vivir con ella, com­prendiéndola y honrándola para que mis oraciones no encuen­tren estorbo (1 Pedro 3:7). Renueva nuestro amor del uno por el otro. Sana cualquier herida que haya causado división entre nosotros. Dame paciencia, comprensión y compasión. Permí­teme ser amoroso, tierno de corazón y cortés con ella, tal y como me lo pides en tu Palabra (1 Pedro 3:8). Permíteme amarla tal y como tú la amas.

Señor, te pido que nos lleves a (nombre de la esposa) y a mí a un nuevo nivel de unidad mutua. Que seamos de una misma mente. Muéstrame lo que debo hacer para que esto sea una realidad en nuestras vidas. Dame palabras que sanen y no pa­labras que hieran. Llena mi corazón con tu amor de tal manera con que, lo que fluya a través de mi hablar sean palabras que edifiquen y no que destruyan. Convénceme de mi error cada vez que no viva de acuerdo con tu voluntad. Ayúdame a ser el hombre y esposo que tú quieres que sea.

Extracto del libro “El Poder del Esposo Que Ora”

Por Stormie Omartian

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre