La Oración – El Cuadro de Honor de Dios 3

 

Continuemos.

Amigo mío, permítame estimularlo a buscar con todo denuedo el milagro. Nuestro Padre celestial conoce sus dones, sus carencias y las condiciones en que se encuentra en todos y cada uno de los momentos de su vida. Y tam­bién conoce algo que usted posiblemente no sabe, a toda persona que se halla en necesidad desesperada por recibir el toque divino a través de usted mismo. Dios le llevará a esa persona en el momento preciso y en las circunstancias adecuadas y perfectas. Y, en ese instante, usted va a recibir el poder para ser su testigo.

 

El Ciclo de las Bendiciones.

A medida que repita los pasos expuestos, pondrá en movimiento un ciclo de bendiciones que mantendrá y multiplicará todo cuanto Dios puede hacer en y por intermedio de usted. Este es el crecimiento ilimitado al que me referí cuando terminaba el capítulo anterior. Usted clama y recibe más bendición, más territorio, más poder y más protección. Pero la curva de crecimiento pronto empieza a elevarse pronunciadamente.    

Usted no alcanza el nivel siguiente de bendición y se estaciona allí. Sino que principia de nuevo: ¡Señor, oh, si me bendijeras en verdad! ¡Oh Señor, por favor, te ruego que ensanches…! Y así sucesivamente. A medida que el ciclo se repite, observará que se mueve con toda firmeza hacia esferas más amplias de bendición; como una espiral que se ensancha y sube a una vida más amplia para Dios.

Llegará el día, y se repetirá durante su vida, que estará tan abrumado con la gracia de Dios que aun correrán lágrimas por su rostro. Puedo recordar cuando le dije al Señor: «¡Es demasiado! ¡Haz retroceder algunas de tus bendiciones!» Si usted es como muchos que usan la oración de Jabes, incluido yo, vendrán tiempos a su vida en que se sienta tan bendecido que dejará de orar para pedir más favores y gracia, por lo menos durante un lapso. Pero le aseguro que ha de ver un vínculo directo: Sabrá, sin duda de ningún tipo, que Dios le ha abierto los depósitos de los cielos, simplemente porque oró.

Tendré que admitirlo: El ciclo de bendiciones ha de ser para su fe una buena prueba. Sin que importe lo que Dios determine, ¿va a permitirle que obre en su vida? Sabemos que siem­pre será para nosotros lo mejor. ¿Se rendirá al poder, amor y sorprendente plan que Él tiene para usted? Espero que elija hacer precisamente eso. ¡Porque entonces, tendrá la alegría de saber que Dios ex­perimenta un placer y gozo profundos en usted!

Lo único que puede interrumpir este ciclo de vida abundante es el pecado, porque detiene el flujo del poder de Dios. Sería como si los cables de la corriente eléctrica de su casa, se dañaran y usted quedara aislado de los in­mensos generadores de energía. Toda la increíble potencia de las turbinas del embalse se desperdiciaría mientras es­pera que se restaure la conexión.

Debería saber que cuando peca, después de gozar las bendiciones de Jabes, experimentará una pena y un dolor más profundos, por estar desconectado de Dios, de lo que jamás pensó. Es el dolor que viene después de haber dis­frutado del regocijo de la obra de Dios en usted, en el máximo de cumplimiento y desarrollo, para luego retroceder.

Le estimulo para que se apresure y regrese a la presen­cia de Dios, a fin de que haga las cosas bien, cueste lo que cueste. No disipe, no deseche, ni siquiera por un solo mi­nuto lo que Dios ha comenzado en su vida. Todavía hay bienes indescriptibles delante de usted y de su familia.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “La Oración de Jabes”

Por Bruce Wilkinson

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