Oímos que antes del tiempo de los sofisticados equipos de navegación electrónicos, el navegante acostumbraba leer las estrellas en un momento particular en medio de la noche, determinaba cuán desviada de la trayectoria estaba la nave, y ajustaba el curso. No importa la precisión con que se estableciera el curso original o cuán cuidadosamente el timonel siguiera sus directrices, la nave siempre se salía de la trayectoria y requería ajustes.

Las personas son iguales. No importa cuán enfocadas estén o cuán bien planifiquen, se salen del curso. El problema llega cuando se les dificulta realizar las correcciones, ya sea porque no saben que están desviados, o porque desconocen qué deben hacer para arreglar las cosas. No todo el mundo puede solucionar los problemas de manera natural. Para la mayoría de las personas, es una destreza por aprender. John Foster Dulles, ministro de estado durante el gobierno de Eisenhower, propuso que «la medida del éxito no es que uno tenga un problema difícil con el cual tiene que lidiar, sino si es el mismo problema que tuvo el año pasado». Como navegante, puede ayudar a las personas a evitar esa situación.

A. Enséñeles a no escuchar a los críticos incrédulos.

En el libro Principle Centered Leadership (Liderazgo centrado en principios), Stephen Covey cuenta cómo Colón fue invitado en una ocasión a un banquete en donde se le ofreció el lugar más honorable en la mesa. Un cortesano frívolo que sentía celos por él, preguntó abruptamente:

—Si usted no hubiera descubierto las Indias, ¿acaso no hay otros hombres en España que podrían haber realizado la empresa?

Colón no respondió pero tomó un huevo e invitó a la compañía a que lo pararan. Todos lo intentaron, pero nadie lo logró, después de lo cual el explorador hizo una hendidura en la mesa, y lo paró.

—¡Así podríamos haberlo hecho todos!—gritó el cortesano.

—Sí, si solo hubiera sabido cómo—respondió Colón—. Y una vez que les mostré el camino hacia el Nuevo Mundo, nada es más fácil que seguirlo.

Cuando navegue por otros, recuerde que ellos no pueden realizar todo el viaje en un día. La verdad es que es cien veces más fácil criticar a otros que encontrarles soluciones a los problemas. Pero la crítica no le lleva a ninguna parte. Alfred Armand Montapert lo resumió de esta manera: «La mayoría percibe los obstáculos; pocos ven los objetivos; la historia registra los éxitos de estos últimos». Ayude a las personas bajo su influencia a ignorar a los críticos y mantener sus ojos en el gran panorama. Muéstreles que la mejor manera de silenciar las críticas es solucionar el problema y continuar.

Extracto del libro “Seamos Personas de Influencia”

Por John C. Maxwell

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