Como pastores debemos entender que la mayoría de las personas de esta generación son de muy corto rango de atención. Debido a cómo la sociedad la ha ido programando para cambiar rápidamente de tema (medios sociales, televisión, teléfonos inteligentes, etc.), esta generación tiende a buscar algo nuevo en qué poner su atención aproximadamente cada cinco a siete minutos. Es imposible que un pastor se quede en un tema por más de cincuenta minutos y crea que todo el mundo va a permanecer tranquilo. Pastor, les haré un gran favor a sus ovejas. Como tienen miedo de decírselo, se lo diré yo, en nombre de ellas: sus mensajes, si pasan de los treinta y cinco a cuarenta minutos, son demasiado largos. ¡Ya! Se lo dije. Todas sus ovejas están brincando de alegría porque alguien, al fin, se atrevió a decírselo. No canse a sus ovejas con largas predicaciones. Se dice que el mordaz comediante Groucho Marx comentó acerca de una obra de teatro que vio: «He disfrutado mucho con esta obra de teatro. Especialmente en el descanso». Y aunque no se lo confiesen los miembros de su iglesia, le aseguro que muchos sienten lo mismo acerca de las reuniones.

LAS OVEJAS DESCANSADAS Y SANAS PRODUCEN CONGREGACIONES DESCANSADAS Y SANAS.

Sexto, enséñeles a disfrutar de solo «estar» en la presencia del Señor. Que gocen de la alabanza y adoración. Que se deleiten en las prácticas espirituales de la oración, meditación, lectura de la Palabra y memorización. Estas disciplinas pueden ser las más importantes en cuanto a llevar a sus ovejas al descanso del Señor. Enseñemos a las ovejas a aquietar su alma, apagar el ruido a su alrededor y escuchar la voz suave y tierna del Pastor de pastores. No hay mejor disciplina que les podamos enseñar a las ovejas que estar quietos en la presencia de Dios: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios» (Salmos 46.10).

«En lugares de delicados pastos me harás descansar». ¡Qué belleza de pasaje! Qué privilegiados somos los pastores al poder llevar al descanso a nuestras ovejas. Una de las metas que me proponía domingo a domingo era que las ovejas se fueran a sus casas con un sentimiento de satisfacción por haber estado en la casa de Dios. Que se sintieran amadas, refrescadas y renovadas. Que se fueran con ánimos para enfrentar la nueva semana que comenzaba. También, deseaba que se fueran con algún conocimiento práctico de cómo incluir a Dios en sus actividades diarias. Por último, quería que se fueran con deseos de volver. Que se les hiciera cortito. Mil veces prefiero que digan: «Qué cortita se me hizo esa reunión», a que digan: «Prueba superada». Es horrible estar en una reunión donde uno nunca sabe a qué hora terminará ni qué es lo que ocurrirá. Es frustrante y agotador. Comience a tiempo y termine a tiempo si desea que las ovejas regresen las semanas siguientes.

Ese gran general libertador del pueblo de Israel llamado Moisés escribió: «Acuérdate de que en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el Señor bendijo y consagró el día de reposo» (Éxodo 20.11, NVI).

Descansar es bíblico, un mandato de Dios y bueno para todos, por eso las ovejas descansadas muestran las siguientes características:

  • Libres de temor.
  • Libres de fricciones y pleitos.
  • Libres de molestias (las pulgas que suelen apegarse a ovejas cansadas; las moscas que ni pueden espantar).
  • Libres de hambre.
  • Libres de contiendas (chismes, intrigas).
  • Libres de confusiones (seguras de sí mismas).
  • Libres de indecisión (activas, involucradas, balanceadas).

Las ovejas descansadas y sanas producen congregaciones descansadas y sanas.

Extracto del libro “Los 8 Hábitos de los Mejores Líderes”

Por Marcos Witt

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