Mujeres Cristianas – Autoestima Femenina 2

 

Continuemos.

Las mujeres con baja estima consumen tiempo y energía pensando que no valen. ¿Cómo?

  • Repasando todo lo que no hicieron durante el día.
  • Pensando que lo que hicieron debió salir mejor.
  • Repitiéndose que son incapaces de hacer algo bien.
  • Auto incriminándose por todo y sintiéndose, por fin, desdi­chadas.

Pero, ella no está consciente de que se está minando cons­tantemente a sí misma, y que poco a poco está erosionando su autoestima.

No podemos amarnos a nosotras mismas si no tenemos un «Yo» para amar. Si no nos podemos identificar, no nos po­demos amar.

Para ello debemos ser personas independientes de otros, de conceptos, hábitos, vicios o cualquier otra cosa en la cual podríamos perdernos.

La mujer que tiene su centro de existencia en otros, se siente perdida, no se encuentra. Esta es una de las sensaciones más tremendas que una persona puede experimentar, no sabe dónde está, parece que está flotando perdida en un gran va­cío en el que nada tiene sentido y donde no tiene a qué afe­rrarse.

Si se mira para adentro, tiene la sensación de que sus huesos se secan y que se va consumiendo poco a poco, no sabe lo que cree, no entiende nada y no sabe quién es. Ha perdido orientación. Ahora bien, y esto es fundamental, no somos víctimas impotentes ante fuerzas internas peligrosas e incontrolables.

Si no te valoras y no te encuentras a ti misma es porque te estás tratando mal, de manera crítica. También es cierto que todas tenemos áreas vulnerables en las cuales nos sentimos mal y por las cuales nos criticamos constantemente. Cuan­do hacemos esto estamos poniendo énfasis en esas áreas solo para provocarnos un mal mayor a nosotras mismas.

Si no te agradas a ti misma es porque tu crítico interno cons­tantemente te dice que eres incompetente, que debiste haberlo hecho mejor, actuado mejor o visto mejor; te dice que otras personas son más capaces y que tus logros no son suficien­tes, que el fracaso está a la vuelta de la esquina y que si das un paso en falso, caerás en el abismo del rechazo y el aban­dono.

Poseeremos una autoestima sana y equilibrada si converti­mos este censor interno en un guardián amoroso y estimu­lante. Este censor que puede tener hoy el timbre de voz de quienes te decían que no valías, o de quienes tuvieron gran­des expectativas de vos, que nunca lograste cumplir.

Debe­mos incorporar a nuestras vidas un sano censor interno. Debemos aprender a reconocer y a apreciar los puntos bue­nos y a apoyarnos en ellos y ser comprensivas con nosotras mismas. Debemos aprender a darnos estímulo y elogiarnos por todo aquello que hacemos, antes que criticarnos acerca de lo que no hacemos. Debemos aprender a darnos ánimo cuando nos fijamos metas y a no lastimarnos si fallamos en el camino.

Para sentirnos seguras y capaces debemos valorarnos, y al valorarnos estamos capacitadas para crear las condiciones propicias para crecer. Esto no es un proceso rápido o fácil, lleva su tiempo, lo que aprendiste a pensar acerca de ti du­rante 10, 20, 25, 30, 50 años, no se puede cambiar radical­mente de un día para el otro, ya que debes desaprender lo aprendido e incorporar nuevas formas de pensar y de ac­tuar.

Nosotras anhelamos una vida en la cual nos sintamos bien con nosotras mismas, con lo que hacemos y con la gente que nos rodea. Sin embargo no podemos sentirnos bien si no somos felices por dentro. Sin «seguridad interna» ningún lo­gro será suficiente y es difícil estar cerca de los demás si nos sentimos inseguras e insatisfechas. La seguridad interna tiene que ver con saber quiénes somos, qué anhelamos, cuáles son nuestros sueños preciados, cómo los vamos a lograr, con qué recursos contamos.

Seguridad interna es aprender a valorarte, estar bien conti­go estando sola o con otras personas. Seguridad interna es vivir no en el futuro (seré feliz cuando gane mucho dinero, cuando prospere en mi carrera, cuando encuentre a la per­sona indicada con quien compartir mi vida, etc.) sino en el presente, disfrutando de ti misma y sintiéndote bien contigo aun cuando te esfuerces por lograr más.

Una mujer fuerte es una mujer que tiene seguridad interna, que nace de la valoración que tiene de sí misma porque ha aprendido a hacerlo y ha luchado contra los pensamientos que la ataban a una forma de ser.

Una mujer fuerte es una mujer que rompió su círculo de fracaso y lo transformó con esfuerzo, en un círculo de victo­ria.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Mujeres Fuertes”

Por Alejandra Stamateas

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