devocional-mujer-libreMujeres Cristianas – ¡Libre De Verdad!

 

Pasaje clave: 1º Samuel 12.21,22

 

Si usted es una mujer que ha sido herida o abusada por los hombres, es tiempo de que se libere. Pero usted pregunta, «¿Qué he de hacer? ¿Cómo puedo ser liberada?»

Primero, usted debe aislar el problema del género. Tiene que comprender que todos los hombres no son iguales. Deslindar el problema de las demás circunstancias trae sanidad. Cuando usted aisla su problema lo pone en cuarentena y le prohibe infectar otras áreas de su vida. Cuando lo aisla, impide que el enemigo lo use para robarle los buenos momentos del presente debido a los malos momentos del pasado.

Segundo, usted debe permitirle a Dios abrirse paso a través del dolor. El amor de Dios, no del hombre, debe estar primero, porque el amor de Dios es el único lo suficientemente perfecto como para pasar su rigurosa prueba. Su amor es perfecto y ahuyentará el temor (véase Juan 4.18). Su amor le devolverá a la pequeña niña que usted lleva adentro la oportunidad de establecer un vínculo de amor con un Padre que no le fallará. El amor es el regalo que Dios ofrece contra el dolor. Usted puede acercarse ahora mismo e inclinar su cabeza en su fuerte pecho y ser sanada.
No hay quien la moleste en el seno de Dios. Él no abusará de usted. Usted puede confiar en Él. Es con Él que usted puede aprender a liberar el amor que tiene encerrado adentro.

Pero esto no debe terminar con Dios. Cuando usted esté restaurada, será capaz de amar a los demás, aun a aquellos que no son perfectos y tienen defectos, sin recuerdos retrospectivos que asocien el hoy con el ayer. A partir de la santidad de su relación con Jesús, usted recuperará el valor para experimentar el amor y compartir su vida con otros. Es como experimentar un nuevo nacimiento. Es Dios levantando y fortaleciendo a una mujer que se enfrenta con problemas de niña pequeña. Es una oportunidad para empezar otra vez y esta vez hacerlo bien.

Inspirada en el manantial de sus relaciones con el Padre celestial, ella puede enmendar las grietas y reparar los daños que han desarrollado trastornos en sus relaciones naturales. Su integridad reconstruida a través de sus relaciones con el Padre, la ayuda a entender, apreciar y desarrollar una zona de seguridad con los hombres.

Además de contar con un punto de referencia que disipa el misticismo de la personalidad masculina, también cuenta con una zona de seguridad en la oración que es menos suspicaz y está más llena de fe.

Una de las grandes cosas que como cristianos se nos ha proporcionado es la oportunidad de ser restaurados en nuestras áreas de agotamiento. ¡Gracias a Dios que tenemos un Señor que se conmueve de nuestras dolencias! (Hebreos 4.15). Él es capaz de ministrar los vacíos que tenemos dentro. Este mismiterio nos hace completos. A su vez, esa restauración hace posible que vivamos como si el quebranto nunca hubiera tenido lugar.

Tomado de la Biblia “Mujer Eres Libre” de editorial Caribe. Pag 312.

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