Mujeres Cristianas – El Legalismo te Anula Como Mujer 6

 

Continuemos.

La señal del Pacto en el Antiguo Testamento era la circuncisión, las muje­res no se circuncidaban, por lo tanto, no intervenían en el Pacto. Por eso cuan­do Jesús instala el Nuevo Testamento dice: «Basta de circuncisión, ahora hay bautismo para todos». Con esta determinación abrió las puertas para que la mujer se desarrolle y cumpla  todos los propósitos que el Señor haya determinado para su vida.      

 

Hecho por Manos de Mujer.

Fue a una mujer llamada María a quien el ángel Gabriel se le apareció, .mies que a José o a su papá, a una mujer pequeña de probablemente 14 años de edad.

Fue una mujer llamada Ester que gobernó y liberó un pueblo.

Fue una mujer llamada Ruth que fue bisabuela de David, y de la genea­logía de David vino Jesús.

Fue una mujer llamada Huida la elegida cuando el pueblo necesitó una palabra profética.

Fueron las hijas de Zelofehad quienes se pararon en contra de las leyes machistas y dijeron: «Nosotras también tenemos derecho a tener herencia».

Fue una mujer la que ungió a Jesús con su perfume.

Fue una mujer llamada Ana quien profetizó sobre Jesús a todos los que iban esperando por la redención de Jerusalén.

Fue una mujer llamada Jocabed que parió un hijo que liberó a multitudes.

Fueron mujeres las que trajeron la Gloria del Señor, y las primeras en haber visto a Jesús resucitado.

Fue una mujer llamada Sara que por la fe, siendo vieja, recibió fuerzas para parir.

Fue una mujer llamada Rahab, prostituta, que por su fe albergó a los espías y salvó a toda su casa.

Cada vez que Dios va a iniciar un cambio grande en la historia, elige a una mujer, la embaraza de un sueño, la llena de fe, y con esa fe hace que el mundo se rinda y diga: «Hay una mujer que se ha manifestado de parte del Señor».

Lo que vos hagas, lo que será contado a las generaciones venideras, los mila­gros y los prodigios de esta etapa del avivamiento que nos toca vivir, es por tu fe que tendrás fuerzas para parirlo. Dios ha puesto sueños en tu vientre y tu útero es el símbolo espiritual de reproducir y de parir sueños de parte del Señor.

Cuando Dios se encuentra con Sarai que quiere decir «princesa», decide cambiarle el nombre y llamarla Sara, que significa «capitana». Princesa era para sus padres, pero para Dios Sara era una gobernadora, una generala, y aunque tuviera dolor por ese hijo que no llegaba, ella iba a parir ese sueño y la tierra temblaría y el diablo sería golpeado en la cabeza.

Dios le había dado la promesa del hijo, Sara no creyó y le aconsejó a Abraham que se acostara con Agar de donde nació Ismael… Pasaron muchos años y Dios volvió a hablar con Sara, pero ella se rió. «Sara, pateaste tu sue­ño», le dijo el Señor.

El sueño que Dios te da no es para otra, no lo pases, no pierdas más años de tu vida. Si Dios te dio un sueño y te embarazó de él, también te dará las fuerzas para que lo pujes, y lo des a luz. Entonces en ese momento el diablo será golpeado y habrás quebrado su cabeza.

No dejes pasar oportunidades espirituales, el «kairos» de Dios para tu vida. Hay una oportuni­dad que sólo la arrebatan los que están atentos.

La fe te va a hacer juntarte con los mejores.

Hoy estamos en el Nuevo Pacto. Jesús ya se encargó de quebrar el legalismo y todas las ataduras que ataban a las mujeres. Les dio libertad de acción y elección en sus familias, en la sociedad y en la iglesia. Y además les dio auto­ridad y cobertura espiritual.

Cuando Jesús murió, el velo se rompió de arriba para abajo, murió por el hombre y por la mujer, sin distinción de sexos y ahora no hay solamente sacerdotes varones.

Mujer, estás embarazada de grandes sueños que Dios te dio, y aunque tarden en venir hay fuerzas de Dios dentro tuyo. Lo que vas a parir será como Isaac que quiere decir «risa», porque aunque pariste con dolor, cada vez que veas el sueño cum­plido te vas a reír.

Cuando Jesús se acercaba a las personas que tenían una enfermedad, les preguntaba: «¿Qué quieres que te haga?», porque el otro tenía que pedir. Jesús quería que le pidieran. Hoy Jesús te pregunta a vos: «Mujer ¿qué quieres que lo haga?»

Lo que obtengas va a depender de tu respuesta a su pregunta.

Extracto del libro “El Legalismo”

Por Bernardo Stamateas

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