mi-depresion-me-esta-matandoMujeres Cristianas – Mi Depresión Me Está Matando 2

 

Continuemos.

A continuación voy a compartirte algunos ejercicios que podés hacer para afrontar tu depresión.

1. Anotá tus victorias pasadas.

En vez de enfocarte en lo negativo, anotá las victorias que tuviste en el pasado aún cuando te parezca que estas fueron pequeñas. Una vez que lo hagas, ponele toda tu pasión. Si, por ejemplo, tu victoria fue el haber salido a trabajar cuando el padre de tus hijos te abandonó en pleno embarazo, no lo cuentes con pesar o con tristeza. Valorá el esfuerzo que hiciste en una situación tan delicada y decí con pasión: «Cuando estaba embarazada el padre de mis hijos me abandonó. Aunque sentí furia y me dolió mucho esa situación, tuve la fuerza para salir a buscar trabajo y así logré salir adelante». Solo vos sabés lo que sufriste, lloraste y tuviste que remar para salir victoriosa de esa situación tan difícil. Por eso, cada vez que recuerdes tus victorias tenés que ponerle toda tu pasión y decir: «A pesar de todo, salí adelante, superé esa lucha y hoy tengo el premio».

 

2. No acaricies tu depresión.

Tenés que quitarle la parte afectiva a tus recuerdos negativos, a esa situación de dolor o a esa depresión por la que puedas estar atravesando. En otras palabras, no permitas que la depresión se quede en tu interior ni la abrigues. Las Escrituras narran en Mateo 27 que Jesús tenía que cargar la cruz hasta el monte donde iba a ser crucificado. Tras llegar a un lugar llamado Gólgota, le dieron vino mezclado con hiel que es una sustancia amarga. Aunque en principio Jesús probó esa mezcla, luego se negó a beberla. Esto demuestra que Él no acarició la amargura. A veces, la tristeza viene mezclada con algo bueno y quizás tengas que probarla para saber lo que se siente. Sin embargo, no tenés que permitir que esta se incorpore a tu vida. Cuando pases por esos momentos malos en los que sentís depresión tenés que verte a vos misma como si te estuvieras viendo en una película y decir: «Esto me está pasando, pero no va a penetrar en mí. Aunque pruebe este vino mezclado con amargura, nunca lo voy a beber en mi vida».

 

3. Resistí.

En la vida vas a pasar tanto por momentos de bendición como de resistencia. Durante los primeros todo va a resultar fácil ya que Dios te bendecirá y vos disfrutarás de Su bendición, algo que es muy importante. En los otros momentos, en cambio, tendrás que resistir a ese algo o alguien que parece que te empuja. Frente a esa situación de tensión tendrás que utilizar tu resistencia, es decir, la fuerza que te mantendrá en pie cuando algo te quiera derribar. En estos momentos donde no aparecen las bendiciones de Dios tenés que pararte firme y decir: «El enemigo no podrá derribarme, porque no voy a dejar de resistir hasta salir de esta circunstancia y alcanzar todos mis sueños».

Es importante que sepas que la resistencia siempre te hace más fuerte y que hoy sos la persona que sos gracias a la resistencia que tuviste en el pasado. Esa resistencia que te hizo decir: «No me voy a dejar vencer» o «No me voy a quedar tirada en la cama», no se debió solo a que eras fuerte, sino a que el Espíritu Santo estuvo dentro de vos. Sin lugar a dudas, la fuerza que este te brinda te permitirá mantenerte firme en toda circunstancia, pase lo que pase. Cuando logres superar ese momento de dolor, de escasez, de dificultad, vendrá un momento de bendición a tu vida. Por tal motivo, tenés que resistir, ya que cuando lo hagas tus enemigos desearán no haberte tocado, pues vivirán una larga vida para verte llena de la gloria de Dios. Tanto en los momentos de bendición como en los de resistencia, tenés que obtener la victoria.

Lee la Biblia en 2 Reyes 4:32-37.

Lo que más me gusta de esta historia es que el profeta cerró la puerta y se quedó adentro con el niño muerto, dejando afuera incluso a su madre. Ese pequeño que yacía muerto representa aquello que perdiste en tu vida, ese duelo que no pudiste hacer o la alegría que te arrebató esa situación de dolor. Tal como sucedió en este pasaje, cuando en tu presente no lográs ver nada es porque el Señor está encerrado con lo que está muerto para volver a darte vida. Quizás te preguntes: «¿Por qué Dios no me contesta?».

(CONTINÚA…)

Por Alejandra Stamateas

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