Pasaje Clave: Mateo 18:19

¿Conocés a alguien que a pesar de haber sido traicionada por su pareja, ella sigue insistiendo? Hay mujeres que perdonan una, dos, tres e incluso más infidelidades. Su respuesta es siempre la misma: «Es que lo amo…».
Quiero mencionarte tres caminos que podemos tomar cuando una pareja nos traiciona.

1. Perdonar y luego reconstruir la pareja.

2. Resignarse a que la relación se terminó.

Obviamente, aquí también se incluye el perdón, ya que perdonar nos desata y nos ayuda ya sea a reconstruir la pareja o a empezar una nueva historia en nuestra vida, evitando que ese hombre vuelva como un fantasma y nos impida construir una nueva pareja.

3. Empecinarse.

¿Qué es empecinarse? Querer que sí o sí él vuelva amarme, que sí o sí vuelva conmigo y volvamos a tener la relación que teníamos antes de que me traicionara.

Hoy quiero hablarte de cuándo vale la pena reconstruir una relación de pareja en la que hubo infidelidad, en la que hubo una traición.

Vale la pena reconstruir una pareja cuando la parte que fue infiel se arrepiente y pide perdón, deja definitivamente a la persona con la que fue infiel, y ambos están dispuestos a atravesar el proceso de la reconstrucción. Y digo que los dos deben querer pasar por el proceso de reconstrucción porque pasar por ese proceso es pagar un costo. No es sencillo atravesar el proceso de reconstrucción cuando hubo traición o infidelidad de una o de las dos partes. Las heridas que se generan son profundas y tienen que empezar a sanarlas. Entre los dos deben comenzar a plantearse por qué hubo una infidelidad, qué cosas no se hablaron, qué cosas se hicieron y cuáles se dejaron de hacer, por qué hubo aburrimiento, por qué no hubo confianza para decirse la verdad. Algo tiene que haber pasado en la dinámica de esa pareja para que él decidiera irse con otra mujer o ella decidiera irse con otro hombre.

Muchas mujeres me comentan: «Me estuvo engañando durante un año y medio, y yo no me di cuenta». ¡Durante un año y medio vivieron con un hombre que tenía una relación paralela y ellas no se dieron cuenta! El dato no es menor: estas mujeres no le estaban prestando atención a su vida de pareja y por eso no se dieron cuenta de que él se estaba acostando con otra mujer. Hay hombres que incluso forman otra familia y tienen hijos con la otra mujer, y la esposa se entera dos, cinco, diez, veinte años después. Estas son parejas en las que ninguno de los dos se prestó atención, porque de haberlo hecho, la traición no hubiera pasado desapercibida.

¿En qué otra situación vale la pena reconstruir la pareja? Cuando hay un tiempo transcurrido y un proyecto construido. No es lo mismo reconstruir una relación de seis meses en la que ya hubo una infidelidad que un matrimonio de diez, veinte, treinta años. Muchas jovencitas me escriben: «Hace un año (seis meses, ocho meses) que estamos juntos y mi novio me fue infiel». La verdad es que en ese caso te diría que no pierdas tiempo, que no vale la pena reconstruir, simplemente porque no hay nada construido, ya que en tan poco tiempo no se puede construir demasiado. ¡No vale la pena reconstruir algo que ni siquiera está construido! Sin embargo, cuando hay un tiempo transcurrido, cuando hay un proyecto, cuando hay ideales, sueños que proyectaron juntos, cuando hay una historia vivida y compartida o cuando hay hijos, sí vale la pena reconstruir. Le tenemos que dar crédito a esos años que transcurrieron, a esa historia de vida que vivieron juntos, a lo que construyeron, y no hay que resignarse rápidamente. 

Otra de las opciones es: «no reconstruyó y me resigno». Digo: «Esta pareja no va más. Este hombre me engañó, me traicionó, es un mujeriego. No lo puedo aceptar». ¿Cuándo resignarse es la mejor opción? Por ejemplo, cuando él te dice que no te ama. Muchas mujeres insisten: «¡Pero yo lo sigo amando!», sin embargo, una pareja no se construye con uno que ame. Es imprescindible que los dos se amen.

Por Alejandra Stamateas

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