Mujeres Cristianas – Mujeres Seguras de Sí Mismas 1

 

Pasaje clave: Ester 2:7; 4:11-14.

 

Muchas veces se nos hace difícil tomar pequeñas decisiones, cuanto más si son grandes, y es porque nos sentimos inseguras. “Me caso o no me caso; viajo o no viajo; voy o no voy”.

El origen de la inseguridad es la autoestima. Las mujeres muy inseguras, generalmente tienen problemas con el perfeccionismo y no quieren equivocarse en nada, por lo tanto prefieren lo viejo, donde más o menos les va bien. No quieren pisar terreno nuevo y piensan: ¿Y si me va mal?

Eligen lo conocido antes que lo desconocido porque quieren lo perfecto. Buscan la aprobación en todo lo que hacen, y que les digan: ¡Qué bien lo hiciste! antes de “te amo”; que alaben su acierto profesional antes que halaguen su persona: “sos simpática o linda”. Optan por: “¡Qué rica comida hiciste!”, “Realizaste muy buen trabajo”, “¡Qué bien limpiaste la casa!”

Supongamos que una mujer quiere llevar adelante una empresa, para comenzar con el proyecto tiene que dejar su trabajo actual, o sea debe tomar una decisión. Es un buen deseo, el de “tener su propio emprendimiento” pero surge la duda de “si le conviene o no dejar lo que hace.” Se pregunta: “¿Me arriesgo o no me arriesgo?”

La inseguridad se instala con la aparición de distintos personajes que nos hablan ala mente. Ellos son:

1. “La Relacionista Pública”.

Le hará decidir entre dejar el trabajo y abocarse al emprendimiento o continuar con el trabajo y dejar de lado la nueva empresa. Este personaje cuida la imagen y reflexiona: “¿Cómo me veré en la nueva ocupación?, ¿Podré soportar el emprendimiento?, ¿Favorecerá mi imagen?, ¿Lo hago o no lo hago?, “¡Hacelo! Será bueno para tu imagen de empresaria, de mujer emprendedora”.

 

2. “La Economista”.

Dirá: “Me parece que no conviene, ¡hay que desembolsar mucho dinero! ¿Cómo haré para pagar el alquiler del local? ¿Y la materia prima? No tenía esos gastos hasta ahora, ¿con qué voy a pagar?; ¿Y si no vendo? ¡No va a andar!”. Esta voz  me aconseja que me quede en el trabajo actual, que no me conviene, por lo menos tengo un “sueldito seguro todos los meses”.

 

3. “La Voz Familiar”.

Me dice que debo agradar a todo el mundo, y siempre viene con: “Ah! ¿Le preguntaste a tu mamá qué tenés que hacer?”, “Y tu marido, ¿está de acuerdo?”, “¡¿Vas a dejar a los chicos tantas horas?! No te conviene”.

 

4. “La Voz de la Salud”.

Es la médica interna. “Conviene que deje este trabajo que me demanda tantas horas, porque estoy muy cansada”. El nuevo emprendimiento es óptimo, trabajaré menos tiempo, estaré más con mi familia, podré dedicarme más a mi. Creo que es justo.

Imaginemos las cuatro voces hablando simultáneamente, es para enloquecer y diremos: “¡Basta!”. Pero llegará un momento en que no sabremos a quién obedecer, si a la economía, a la salud, a las voces familiares, entonces aparecerá la inseguridad y costará tomar una decisión. Muchas mujeres las patean para después y así aparecen decisiones que deberían haber tomado hace 20 años. Lo peor es querer conformar a todas las voces internas que, al no lograrlo, me detendré y encerraré en mí misma.

 

¿Cómo Hago Para Tener la Seguridad de Tomar Una Decisión?

No debo complacer a todas las voces, sólo priorizar un área de mi vida y eso se logra: Negociando con las voces. Debo preguntarme: ¿Qué aspecto voy a priorizar con la decisión a tomar? ¿Qué área quiero poner en primer lugar?

Es muy importante para quitar parte de la inseguridad. ¿Quiero priorizar mi salud? Entonces obedeceré a la voz de la salud y acallaré a las demás. ¿Cuánto tiempo hemos priorizado la vida familiar? Tal vez sea tiempo de otra área: la económica ola salud. Al determinarlo no te sentirás tan insegura.

Priorizar un área. Supongamos que priorizamos un área y no dio resultado, terminado el tiempo separado, renegociaremos. Una mujer insegura debe preguntarse qué debe priorizar.  “Afirma tus planes con buenos consejos” dice Proverbios.

La clave para ser seguras en la decisión a tomar es inscribirnos en la Universidad de Mardoqueo. Todas necesitamos que alguien nos enseñe, relacionarnos con personas más sabias en algún área a quienes llamaremos “Mardoqueo”, ya sea hombre o mujer y que cumplirá la función que éste hizo con Ester.

(CONTINÚA…)

Por Alejandra Stamateas

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